El presidente Javier Milei inauguró el 144° período de sesiones ordinarias con un discurso de alto voltaje político, en el que combinó anuncios de reformas profundas con ataques directos a la oposición. Desde el estrado del Congreso, y con transmisión por cadena nacional, aseguró que su gobierno tiene “el poder para hacer frente a cualquier golpe político” y que el país atraviesa “el inicio del siglo de las Américas”, en referencia a su alianza con la administración de Donald Trump.
Un paquete de reformas que abarca justicia, economía y seguridad
Milei anunció que enviará al Congreso un conjunto de proyectos que incluyen:
El Presidente insistió en que estas reformas deben convertirse en políticas de Estado, y convocó a la dirigencia a acompañarlas.
Cruces con la oposición y acusaciones directas
El discurso estuvo atravesado por choques con legisladores opositores, especialmente del peronismo. Milei acusó a Unión por la Patria de ser “delincuentes” y afirmó que Cristina Fernández de Kirchner “va a seguir presa” por causas judiciales. También lanzó expresiones despectivas hacia dirigentes de izquierda, como Nicolás del Caño y Myriam Bregman.
Entre los pasajes más tensos, Milei dijo:
Incluso deslizó una crítica hacia Victoria Villarruel, al recordar que tras la derrota electoral de LLA en Buenos Aires “opositores y propios soñaron con el sillón de Rivadavia”.
Críticas al empresariado y defensa de la apertura económica
Milei volvió a apuntar contra lo que denomina “empresarios prebendarios”, a quienes acusó de beneficiarse de un entramado legal “ilegítimo” que, según él, perjudica a los argentinos. Sostuvo que la “industria nacional subsidiada” demuestra que parte del sector privado “es cómplice del saqueo”.
Aseguró que su gobierno no permitirá que “los políticos corruptos y los empresarios amigos del poder” mantengan privilegios.
Presencias en el recinto y clima político
Entre los asistentes estuvieron los gobernadores Maximiliano Pullaro, Martín Llaryora, Leandro Zdero, Alfredo Cornejo, Claudio Poggi, Rogelio Frigerio, Gustavo Valdés y Elías Suárez, además de funcionarios nacionales y dirigentes de distintos espacios.
El clima en el recinto fue tenso, con interrupciones, gritos y respuestas del propio Presidente, que mantuvo un tono confrontativo durante toda la exposición.