El gendarme Nahuel Gallo regresó este lunes a la Argentina después de pasar 448 días detenido en Venezuela, donde permaneció alojado en la cárcel El Rodeo 1, una de las prisiones más duras del país caribeño. Su llegada se produjo en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, donde lo esperaban su esposa, María Alexandra Gómez, su hijo Víctor, y autoridades nacionales.
El arribo se concretó a bordo de un vuelo privado gestionado por Claudio “Chiqui” Tapia, en representación de la Asociación del Fútbol Argentino, con apoyo de la Federación Venezolana de Fútbol. La aeronave partió desde el aeropuerto de Maiquetía, realizó una escala técnica en Guayaquil y aterrizó en Buenos Aires alrededor de las 4.45.
En la terminal también estuvieron presentes la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, y la senadora y exministra Patricia Bullrich, quienes acompañaron el operativo de recepción.
Un año y medio de cautiverio y un caso que generó tensión diplomática
Gallo había sido detenido en 2024, cuando intentaba ingresar a Venezuela desde Colombia para visitar a su esposa —de nacionalidad venezolana— y a su hijo pequeño. Durante los primeros meses, su familia desconoció su paradero hasta que se confirmó que estaba recluido en El Rodeo 1.
El caso derivó en gestiones diplomáticas y reclamos humanitarios, ya que el gendarme se encontraba de licencia y no cumplía funciones oficiales al momento de su detención.
El regreso y la asistencia médica
Tras el aterrizaje, Gallo fue recibido por su familia en un encuentro cargado de emoción. Luego fue trasladado para controles médicos de rutina, tal como establece el protocolo para repatriaciones de personas que estuvieron privadas de su libertad en el exterior.