Las imágenes fueron captadas por Maximiliano Facundo Cartes Salas, piloto de drone y divulgador ambiental, quien detectó una gran cantidad de siluetas desplazándose bajo la superficie. Cada sombra corresponde a ejemplares de 2,5 a 3 metros y entre 80 y 100 kilos, según validaron especialistas del Grupo CONDROS y del CIMAS.
La concentración se registró en un sector comprendido entre Las Grutas y San Antonio, aunque la ubicación exacta se mantiene en secreto para evitar la pesca ilegal y el acoso de embarcaciones. Investigadores consultados remarcaron que la presión humana es una de las principales amenazas para la especie.
Cartes Salas explicó que la decisión busca proteger un santuario natural que podría cumplir un rol clave en el ciclo vital del bacota.
La evidencia fue enviada a instituciones especializadas para su análisis.
Florencia Fernández, bióloga marina del Grupo CONDROS, destacó:
“El registro es impresionante. Este tipo de hallazgos abre muchas preguntas sobre el uso que estas especies hacen de nuestras aguas”.
Entre las hipótesis que se investigan:
El Golfo San Matías es reconocido por su alta diversidad de peces cartilaginosos, con 12 especies de tiburones y 19 de rayas documentadas.
Los especialistas remarcan que el tiburón bacota no representa peligro para el ser humano.
En Argentina no existe ningún registro histórico de mordeduras de esta especie.
Sin embargo, sí enfrenta riesgos severos:
Por estas características, el bacota está catalogado como “vulnerable” y cualquier pérdida de individuos implica un impacto que puede tardar décadas en revertirse.
La congregación masiva registrada:
La comunidad científica insiste en que la prioridad es evitar la divulgación del punto exacto y promover prácticas responsables en toda actividad náutica.