A poco más de un mes de la renovación de autoridades en Juntos Somos Río Negro (JSRN), prevista para el próximo 10 de mayo, comenzaron a aflorar con mayor intensidad las diferencias internas dentro del partido gobernante. Las declaraciones cruzadas entre el legislador Facundo López y el exintendente de Bariloche Gustavo Gennuso reflejan un clima político que se recalienta a medida que se acerca la fecha límite para la presentación de listas.
El proceso interno, que en los papeles debería consolidar la estructura del oficialismo, empieza a mostrar señales de tensión que van más allá de lo discursivo y ponen en evidencia diferencias sobre el funcionamiento partidario.
Desde la conducción, López buscó marcar una línea clara: las discusiones deben darse puertas adentro y en el marco de las herramientas formales del partido. En ese sentido, llamó a los sectores disconformes a presentar listas alternativas y competir en la interna.
El presidente de la Asamblea partidaria insistió en que existe un cronograma vigente —con plazo hasta el 17 de abril para oficializar candidaturas— y planteó que quienes cuestionan la conducción actual tienen la posibilidad de canalizar sus diferencias en ese ámbito.
Al mismo tiempo, dejó una advertencia implícita: las críticas públicas que no se procesan internamente debilitan al espacio. “Las decisiones del partido se toman dentro del partido”, fue el mensaje que buscó ordenar el debate.
La respuesta no tardó en llegar. Gennuso, una de las voces más críticas dentro de JSRN, rechazó la idea de que exista un funcionamiento interno abierto y aseguró que el partido es “muy cerrado”.
Lejos de retroceder, el exintendente defendió sus declaraciones públicas y las encuadró como parte de una postura “constructiva”. Según planteó, la falta de espacios reales de debate obliga a canalizar las diferencias por fuera de las estructuras formales.
Además, relativizó la posibilidad de una competencia interna efectiva, al señalar que el proceso actual no garantiza condiciones equitativas para la presentación de listas en toda la provincia.
El cruce entre ambos dirigentes no es un hecho aislado. Se inscribe en un contexto más amplio de cuestionamientos internos que también incluyeron al vicegobernador Pedro Pesatti, quien en las últimas semanas expresó su malestar con el partido.
En paralelo, la salida de la exgobernadora Arabela Carreras de la estructura partidaria marcó un antecedente que todavía resuena dentro del oficialismo. Estos movimientos configuran un escenario donde la renovación de autoridades no solo definirá nombres, sino también el rumbo político y la cohesión interna de JSRN.
Desde la conducción, el mensaje apunta a sostener la unidad y consolidar un espacio amplio que acompañe la gestión provincial. López, en ese sentido, remarcó la importancia de mantener a todos los sectores dentro del partido y avanzar hacia una construcción basada en consensos.
Sin embargo, las críticas de Gennuso ponen en duda la capacidad del partido para canalizar disidencias sin que estas se transformen en conflictos abiertos.
El desafío para JSRN será, entonces, encontrar un equilibrio entre disciplina interna y apertura política, en un momento donde la dinámica del poder provincial también se ve atravesada por cambios y reconfiguraciones.
Con el cierre de listas cada vez más cerca y sin confirmación de alternativas a la conducción actual, el proceso interno se encamina a ser una instancia clave para medir el nivel real de cohesión del oficialismo.
Más allá del resultado, el debate ya dejó en evidencia que Juntos Somos Río Negro atraviesa una etapa de redefinición, donde las tensiones internas comienzan a ocupar un lugar central en la agenda política.