05/04/2026 - Edición Nº2678

Viedma

Urbanismo en Viedma

Viedma: el ex asentamiento Islas Malvinas sigue esperando una reconversión urbana

16:49 |El sector ubicado junto a la sede local del ACA fue erradicado entre 2002 y 2005, pero más de dos décadas después el predio todavía no tiene un destino definido. El lugar arrastra problemas de suelo, drenaje y abandono.



En Viedma, un sector de la ciudad todavía arrastra una historia de precariedad, erradicación y abandono que no terminó de resolverse. Se trata del predio del ex asentamiento Islas Malvinas, ubicado junto a la filial local del Automóvil Club Argentino (ACA), un espacio que fue desalojado a comienzos de los años 2000 pero que, más de dos décadas después, todavía no encuentra una reconversión urbana definitiva.

La erradicación del asentamiento comenzó a definirse hacia fines de 2002, cuando autoridades municipales y provinciales resolvieron avanzar con el traslado de las familias que vivían allí. Sin embargo, el proceso recién pudo concretarse en 2005, luego de tres años de gestiones, con la reubicación de unas 40 familias.

Cómo se formó el asentamiento Islas Malvinas en Viedma

En ese lugar existían alrededor de 30 viviendas construidas a fines de los años 70 por encargo de la Provincia, mediante un sistema prefabricado. Originalmente, esas casas habían sido pensadas como un obrador habitacional para dar respuesta a la demanda generada por el crecimiento urbano y por la actividad de empresas constructoras en la zona.

Con el paso del tiempo, el esquema inicial se fue desdibujando. Las viviendas comenzaron a ser entregadas en comodato bajo un sistema cuestionado y, en los hechos, sus ocupantes pasaron a establecerse allí de manera permanente.

A medida que crecían las familias, también lo hacían las construcciones. Muchas de las viviendas fueron ampliadas de forma precaria, con estructuras débiles y sin infraestructura adecuada para sostener una urbanización estable.

Los problemas estructurales que marcaron al sector

Uno de los principales inconvenientes del asentamiento fue la falta de desagües cloacales. Por su cercanía con el río Negro, el sector quedaba especialmente expuesto cuando se producían crecidas extraordinarias, ya que la napa subía y dificultaba el funcionamiento de los pozos ciegos.

Esa situación derivaba en anegamientos frecuentes dentro del barrio, con calles inundadas y condiciones sanitarias muy complejas. Con el correr del tiempo, los problemas de drenaje y el funcionamiento irregular de los pozos también impactaron sobre el terreno, que empezó a presentar hundimientos en distintos sectores.

Un predio sin destino definido

Durante el proceso de traslado de las familias, los organismos provinciales encargados de la erradicación no tenían del todo definido qué uso se le daría al predio una vez liberado. Ese interrogante, según muestra la evolución del lugar, sigue abierto hasta hoy.

Después de que se desmontaran las estructuras, el terreno fue emparejado, pero no llegó una transformación de fondo. En cambio, la vegetación fue avanzando hasta convertir el espacio en una especie de pequeño bosque, oscuro y poco integrado al entorno urbano, especialmente durante la noche.

Hundimientos, aguas subterráneas y abandono

La zona quedó condicionada por la debilidad del suelo y por la persistencia de escurrimientos subterráneos vinculados a antiguas aguas residuales. Por esa razón, en distintos momentos la Municipalidad debió instalar un cerco perimetral para evitar riesgos a terceros.

Así, el ex asentamiento Islas Malvinas quedó atrapado entre su pasado precario y un futuro todavía indefinido: un sector con ubicación estratégica dentro de Viedma, pero atravesado por problemas estructurales que frenaron cualquier reconversión integral.

Un espacio que todavía espera otra etapa

Más de veinte años después del inicio de la erradicación, el lugar sigue siendo un punto pendiente dentro del mapa urbano de la capital rionegrina. Su historia refleja no solo las dificultades de una urbanización improvisada, sino también los límites de las soluciones parciales cuando no existe un proyecto sostenido para recuperar un sector clave de la ciudad.