El Gobierno de Río Negro realizó una inspección en la Central de Almacenamiento y Bombeo (CABO) Allen, una instalación vinculada al proyecto Vaca Muerta Oil Sur, y requirió mejoras en distintos puntos operativos para reforzar la protección del suelo y el cumplimiento de los estándares ambientales.
La fiscalización estuvo a cargo de la Secretaría de Ambiente y Cambio Climático, que supervisó el avance de una obra considerada estratégica para el desarrollo energético de la provincia. El control se enmarca en la política oficial de seguimiento sobre grandes proyectos vinculados a la actividad hidrocarburífera.
Durante la recorrida, los inspectores verificaron el estado del obrador, la gestión diferenciada de residuos, las áreas operativas y administrativas y el desarrollo de la red contra incendios.
Uno de los puntos técnicos más relevantes fue la supervisión de la prueba de hermeticidad del tanque TK-7, una instancia clave para comprobar que la infraestructura esté en condiciones adecuadas antes de entrar en funcionamiento.
Según se informó, la Secretaría detectó aspectos a mejorar vinculados a la protección del suelo. A través de un acta formal, el organismo exigió ajustes en los procesos de manejo e impermeabilización de sectores operativos y también en las áreas destinadas al almacenamiento de sustancias inflamables.
El objetivo, de acuerdo con el planteo oficial, es reforzar las condiciones de seguridad ambiental y prevenir riesgos asociados a una obra de alto impacto.
Desde el Gobierno provincial remarcaron que este tipo de inspecciones busca acompañar el crecimiento de las inversiones energéticas, pero bajo reglas de control y exigencias técnicas concretas.
En ese marco, el mensaje oficial apunta a mostrar que el desarrollo de proyectos estratégicos, como Vaca Muerta Sur, debe avanzar junto con la fiscalización estatal, la protección de los recursos naturales y el cumplimiento de las normas ambientales vigentes.
El gobernador Alberto Weretilneck sostuvo que la provincia mantendrá una política de acompañamiento a los proyectos energéticos, aunque con un Estado presente en el control de las obras y en la defensa de los intereses de Río Negro.
La postura oficial busca combinar desarrollo productivo, generación de empleo y resguardo ambiental en una etapa en la que la provincia intenta consolidarse como actor clave dentro del mapa energético regional.