Las últimas lluvias volvieron a encender la preocupación en Barrio Lindo y El Bañado, en Carmen de Patagones, donde vecinos denunciaron fallas en el sistema de bombeo y advirtieron que alrededor de 3.000 personas siguen expuestas a anegamientos cada vez que se registran precipitaciones intensas.
El reclamo surgió después de las lluvias de 45 milímetros, que volvieron a afectar al sector. Según los vecinos, tres bombas pluviales estarían fuera de servicio, por lo que adelantaron que presentarán un escrito ante el Honorable Concejo Deliberante para pedir la intervención del cuerpo legislativo.
Los habitantes de la zona sostienen que el problema sigue siendo crítico y que el sistema de desagüe no logra dar respuesta cuando llueve con intensidad. Por eso, insisten en que la situación dejó de ser un episodio aislado y pasó a mostrar una fragilidad estructural que impacta de manera directa sobre cientos de familias.
La preocupación vecinal se concentra en el funcionamiento de las bombas pluviales, consideradas clave para evitar que el agua quede acumulada en los sectores más bajos del barrio.
Desde el municipio rechazaron que las bombas estén completamente fuera de servicio y aseguraron que existe un sistema de emergencia operativo mientras se reparan los equipos dañados.
Fuentes oficiales señalaron que las bombas están instaladas sobre la costanera y que actualmente funciona una bomba sumergible trifásica, complementada por dos motobombas a nafta y una tercera bomba de impulsión conectada a un tractor, que se pone en marcha cuando es necesario.
Según explicaron, esa estructura provisoria busca sostener el drenaje mientras se avanza con la reparación de la bomba sumergible original.
El propio municipio reconoció que la situación del sistema de bombeo ya era delicada desde el inicio de la actual gestión. De acuerdo con esa versión, cuando asumió el intendente Ricardo Marino, no había tres bombas en funcionamiento, sino una sola operativa, mientras otra estaba rota y una tercera nunca apareció en el lugar donde debía estar instalada.
Con el correr de los meses, la segunda bomba fue reparada, pero las tormentas recientes habrían vuelto a dañar los equipos, lo que obligó a montar el actual esquema de emergencia.
Desde el Ejecutivo local remarcaron que sin bombas pluviales funcionando, el barrio El Bañado puede inundarse en pocos minutos incluso con precipitaciones moderadas. Ese dato explica por qué cada episodio de lluvia vuelve a poner en evidencia la vulnerabilidad del sector.
En ese marco, el conflicto no se limita a una discusión técnica sobre cuántas bombas están activas o cuántas existen físicamente, sino que refleja una preocupación más profunda: la falta de una solución definitiva para una zona que convive con el riesgo hídrico de manera recurrente.
Con ese panorama, los vecinos decidieron trasladar el planteo al Concejo Deliberante, con el objetivo de exigir respuestas institucionales y visibilizar una situación que consideran insostenible.
Mientras tanto, el municipio defiende que hay un sistema de contingencia en marcha. La discusión, por ahora, sigue abierta entre la urgencia de quienes viven el problema y la explicación oficial de una infraestructura que todavía resiste con soluciones provisorias.