21/06/2026 - Edición Nº2755

Río Negro

Farmacias en Río Negro

Río Negro debatirá una reforma farmacéutica que reordena el mercado

El proyecto oficial elimina restricciones históricas y abre el juego a nuevos actores, en medio de apoyos políticos y fuertes reparos del sector farmacéutico.



El proyecto de reforma del sector farmacéutico impulsado por el Gobierno de Río Negro entró en una etapa decisiva y será tratado en la Legislatura el próximo 30 de abril. La iniciativa propone eliminar restricciones históricas para la apertura de farmacias y habilitar un esquema más flexible que, según el oficialismo, modernizará el acceso a los medicamentos, aunque también despierta preocupación por una posible concentración del mercado.

La propuesta apunta a modificar el modelo vigente, que hasta ahora regula la actividad con criterios como la distancia mínima entre locales y la relación entre cantidad de farmacias y número de habitantes. Ese sistema fue pensado para sostener una distribución territorial más equilibrada, especialmente en ciudades intermedias y localidades pequeñas, donde predominan farmacias familiares con fuerte inserción local.

 

Qué cambia con la reforma de farmacias en Río Negro

El corazón del proyecto es la desregulación del mercado. Si se aprueba, dejarán de regir varios límites históricos para la instalación de nuevos locales, lo que facilitará la expansión de empresas con mayor capacidad de inversión y abrirá el escenario a nuevos jugadores dentro del negocio de los medicamentos.

Para el Gobierno provincial, la reforma acompaña cambios ya instalados en el sistema de salud y en los hábitos de consumo. En esa línea, la iniciativa también incorpora herramientas como la receta electrónica, la telefarmacia y la entrega a domicilio, con la idea de modernizar el funcionamiento del sector sin resignar trazabilidad ni controles sanitarios.

Nuevos actores y preocupación por la concentración

En el mercado rionegrino operan hoy unas 200 farmacias, con mayor presencia en ciudades como Bariloche, Viedma, General Roca y Cipolletti. Con la reforma, el escenario podría cambiar a favor de cadenas o grupos con mayor capital. Entre los nombres que aparecen mejor posicionados figura Global, empresa con antecedentes de expansión en Neuquén y Chubut, y también Farmacias Ochoa, que analiza crecer en la capital provincial y zonas cercanas.

Ese posible avance genera inquietud entre farmacéuticos independientes, que advierten que una apertura total podría derivar en cierres progresivos de farmacias de barrio, sobre todo en ciudades medianas y pequeñas donde la rentabilidad es más ajustada. El temor de fondo es que la lógica comercial termine desplazando el enfoque sanitario y afectando el acceso territorial a los medicamentos.

Cómo llega el proyecto a la Legislatura

El oficialismo de Juntos Somos Río Negro llega al debate con una base de apoyos consolidada. El vicegobernador Pedro Pesatti ya confirmó la fecha de tratamiento y el Ejecutivo confía en reunir los votos necesarios. Entre los respaldos aparecen La Libertad Avanza, sectores del PRO, Primero Río Negro y el bloque del ARI-Coalición Cívica, que si bien mantiene una postura dialoguista, también evalúa las objeciones planteadas por el Colegio de Farmacéuticos.

El radicalismo, en cambio, adoptó una posición más intermedia: acompaña la necesidad de modernizar el sistema, pero pone reparos a una liberalización total. El peronismo y el espacio referenciado en Aníbal Tortoriello también analizan el texto con la posibilidad de introducir cambios, aunque en el oficialismo descuentan que la iniciativa terminará siendo aprobada.

Farmacity, el antecedente que reaparece

Uno de los antecedentes que volvió al centro del debate es el caso Farmacity. La discusión sobre el desembarco de grandes cadenas en el mercado farmacéutico reaparece en Río Negro como espejo de aquel conflicto nacional, en el que la Corte Suprema frenó la expansión del modelo comercial en la provincia de Buenos Aires por entender que podía afectar el carácter sanitario de la actividad.

Ese antecedente alimenta hoy buena parte de las críticas a la reforma rionegrina, especialmente entre quienes insisten en que el medicamento no puede ser tratado como un bien de consumo más y que la regulación debe seguir priorizando la salud pública por encima de la lógica de mercado.

Qué dice el Gobierno y qué reclama el sector farmacéutico

Desde el oficialismo rechazan esa comparación y sostienen que la reforma no implica una desregulación sin control. También destacan el rol de Profarse, la productora farmacéutica estatal, como herramienta para garantizar medicamentos genéricos a menor costo y equilibrar el impacto de la apertura. En ese marco, Alberto Weretilneck defendió la iniciativa como una actualización necesaria frente a una realidad que cambió.

Del otro lado, el Colegio de Farmacéuticos de Río Negro cuestionó la falta de participación en la discusión y advirtió que se trata de una modificación estructural que no debería avanzar sin debate amplio. Su titular, Alejandra Falou, remarcó que la farmacia es un establecimiento sanitario y que criterios como la distancia entre locales cumplen una función clave para sostener cobertura y acceso, especialmente fuera de los grandes centros urbanos.

Un debate que va más allá de las farmacias

La discusión que se abre en Río Negro excede la organización del mercado farmacéutico. En el fondo, pone en tensión dos modelos: uno más regulado, con prioridad en la cobertura territorial y la función sanitaria, y otro más abierto, orientado a la competencia, la expansión y la incorporación de nuevos formatos de prestación.

Por eso, el tratamiento de fin de mes no solo definirá una reforma sectorial. También funcionará como una señal política sobre hasta dónde está dispuesto a avanzar el Gobierno provincial en una agenda de desregulación alineada con el clima nacional.