20/04/2026 - Edición Nº2693

Interés General

Música

The Strokes y “Oblivius” en Coachella: denuncia contra EE.UU. y la CIA

11:07 |La banda resignificó un tema de 2016 con imágenes sobre golpes, guerras y censura, y dejó uno de los momentos más políticos del festival.


por Romina Liporace


Hay canciones que vuelven como nostalgia, y hay otras que regresan convertidas en otra cosa. Eso fue lo que hizo The Strokes con “Oblivius” en Coachella 2026: rescatar una canción lateral de su catálogo y transformarla, frente a miles de personas, en una denuncia abierta contra la historia de la intervención de Estados Unidos en el mundo. No fue un cierre cualquiera: fue una escena de rock, archivo político y provocación cultural en uno de los festivales más visibles del planeta.

Qué hicieron The Strokes en Coachella con “Oblivius”

Durante el segundo fin de semana del festival, la banda cerró su show con “Oblivius”, tema incluido en el EP Future Present Past, editado en 2016. Mientras sonaba la canción, las pantallas proyectaron un montaje con referencias a operaciones vinculadas a la CIA, golpes de Estado, líderes derrocados o asesinados y escenas de destrucción en Gaza e Irán. Entre las figuras mencionadas estuvieron Mohammad Mossadegh, Salvador Allende, Jacobo Árbenz, Patrice Lumumba y Juan José Torres.

La elección de “Oblivius” no pasó desapercibida. La canción incluye la línea “What side you standing on?”, que en ese contexto dejó de sonar como una frase ambigua y pasó a funcionar como una toma de posición. Más que demostrar que el tema fue escrito originalmente “contra la CIA”, lo que mostró Coachella fue otra cosa: que The Strokes decidió usarlo como vehículo de denuncia política en 2026. Esa diferencia importa, y vuelve la nota más sólida e interesante.

Por qué “Oblivius” volvió a importar diez años después

Ahí está uno de los datos de color más atractivos de la historia: “Oblivius” no era un hit obvio ni una fija festivalera. Según los registros de setlist.fm, la banda apenas la había tocado una vez antes, en mayo de 2016, y la presentación en Coachella 2026 marcó su regreso en vivo después de una década. Esa rareza le dio todavía más peso al gesto: en lugar de apelar a la nostalgia fácil con “Last Nite” o “Someday”, eligieron una canción tensa, extraña y menos complaciente.

Ese movimiento también dice algo sobre el momento actual de la banda. “Oblivius” nació dentro de un EP que ya se presentaba como una pieza distinta dentro de la discografía de The Strokes: un lanzamiento breve, raro y fuera de la lógica clásica del hit. Diez años después, el grupo tomó esa misma rareza y la empujó al centro de la conversación pública.

Julian Casablancas, censura y el costado político del show

El show no se limitó a las pantallas. Según The Guardian, Julian Casablancas también ironizó sobre la idea de libertad en Estados Unidos y criticó que YouTube hubiera bajado videos propagandísticos iraníes que se habían viralizado en redes. Esa intervención verbal reforzó el clima general del recital: no se trató solo de una puesta visual impactante, sino de una banda empujando un discurso político en tiempo real, en pleno escenario de Coachella.

Eso explica por qué el episodio generó tanta repercusión. En un festival donde muchas veces domina la estética, la moda y el espectáculo empaquetado, The Strokes rompió el decorado con una escena incómoda, discutible y difícil de ignorar. No ofreció una bajada neutral ni una consigna vacía: puso nombres, imágenes, contexto histórico y una canción con filo.

Rock, memoria y cultura pop: por qué esta historia atrae tanto

La noticia también funciona porque toca varias capas al mismo tiempo. Está el costado musical —el regreso inesperado de una canción de culto—, el político —la denuncia contra la injerencia de Estados Unidos y la CIA— y el cultural —la pregunta por cuánto riesgo real le queda al rock en la era del algoritmo. Ahí The Strokes encontró un punto de fuerza: en vez de envejecer como banda de revival, reactivó una canción vieja para volverla peligrosa otra vez. Esa es, quizás, la parte más potente de la escena.

Porque al final, más que explicar “de qué trata” “Oblivius”, lo que hizo The Strokes fue demostrar para qué puede servir una canción cuando se la saca del archivo y se la arroja de nuevo sobre el presente. En Coachella, el grupo convirtió una rareza de 2016 en una pieza de intervención cultural. Y eso, para una banda que ya había cambiado el rock una vez, no es un detalle menor.