La zona atlántica de la provincia de Río Negro vivió este domingo una jornada crítica debido a un intenso temporal de viento y sudestada que afectó con severidad a diversas localidades. Las condiciones climáticas, marcadas por ráfagas provenientes del cuadrante sudoeste, generaron complicaciones en la infraestructura urbana y requirieron la intervención inmediata de los organismos de emergencia en los principales centros poblados de la región.
En la capital provincial, Viedma, los registros oficiales indicaron que el viento alcanzó los 74 kilómetros por hora durante el transcurso de la mañana. Esta intensidad provocó el desprendimiento y la caída de ejemplares arbóreos en sectores estratégicos de la ciudad, con incidentes puntuales en la intersección de las calles Güemes y Guido, lo que derivó en cortes preventivos de tránsito para las tareas de remoción.
Ante la magnitud del fenómeno, cuadrillas municipales y personal de Defensa Civil debieron desplegar un esquema de trabajo intensivo para despejar las arterias obstruidas. El objetivo primordial de estas intervenciones fue garantizar la seguridad de los vecinos y evitar accidentes derivados del cableado afectado por las ramas caídas. El temporal no solo impactó en el ejido urbano, sino que también extendió sus efectos hacia la zona de Punta Colorada, donde se reportaron daños en las estructuras del complejo VMOS.
La jefa de bomberos de la región destacó la celeridad de los trabajos conjuntos al señalar que la respuesta coordinada "permitió evitar daños mayores, además de garantizar la seguridad de los vecinos" en medio de un contexto de alta complejidad logística. Esta labor fue fundamental para mitigar los riesgos en una jornada donde la visibilidad y la movilidad se vieron reducidas por la fuerza de las ráfagas.
San Antonio Oeste fue otra de las localidades fuertemente golpeadas por la sudestada, obligando a los bomberos voluntarios a iniciar operativos de asistencia desde las primeras horas del domingo. Entre las 8:30 y el mediodía, el cuerpo de rescatistas registró más de una decena de intervenciones en distintos barrios periféricos y céntricos, donde se reportaron postes de servicios públicos en riesgo de colapso y carteles comerciales dañados.
Uno de los puntos de mayor preocupación para las autoridades locales fue el desprendimiento de techos en viviendas particulares y comercios. La fuerza del viento exigió maniobras de aseguramiento de chapas y estructuras livianas para evitar que se convirtieran en proyectiles peligrosos para los transeúntes. El personal de emergencias trabajó de manera ininterrumpida para contener los reclamos que ingresaban a través de las líneas de asistencia.
Para normalizar la situación, el operativo se coordinó estrechamente con la distribuidora de energía EDERSA, la empresa Telefónica y el área de Obras Públicas. Esta articulación fue clave para abordar los casos de postes de luz y telefonía que cedieron ante la presión del aire, representando un peligro eléctrico latente para la población. Las cuadrillas priorizaron la reconexión de servicios en las zonas donde la caída de ramas había afectado el tendido.
Hacia el final de la tarde, si bien las ráfagas comenzaron a disminuir su intensidad, las autoridades mantuvieron el estado de alerta y recomendaron a la población circular con precaución. El impacto del temporal dejó en evidencia la necesidad de un monitoreo constante sobre el arbolado público y las estructuras aéreas en una región que, por su ubicación geográfica, es altamente vulnerable a los fenómenos de sudestada.