La campaña exportable de cerezas 2025/26 dejó un dato histórico para la fruticultura patagónica: Chubut logró posicionarse como la provincia que más cerezas exportó en Argentina, desplazando a Río Negro de un liderazgo que había mantenido durante años en el comercio exterior de esta fruta.
Los datos finales de la temporada muestran que la Patagonia continuó concentrando el 90% de las exportaciones nacionales de cerezas. Sin embargo, el reparto interno cambió significativamente, consolidando a Chubut como la principal protagonista de un sector que atraviesa importantes transformaciones productivas y comerciales.
Según el informe elaborado por la Cámara Argentina de Productores de Cerezas Integrados (CAPCI), Chubut alcanzó una participación del 35% del total exportado durante la temporada, ubicándose en el primer puesto del ranking nacional.
Detrás quedó Río Negro, que concentró el 24% de las exportaciones, mientras que Santa Cruz representó el 17%, Neuquén el 14% y Mendoza el 10%. El cambio refleja un fuerte reordenamiento dentro de la actividad, impulsado principalmente por el impacto desigual que tuvieron los fenómenos climáticos sobre las distintas regiones productoras.
La temporada exportable comenzó durante la semana 45 de 2025, con los primeros envíos originados en Río Negro, y concluyó en la semana 9 de 2026 con embarques provenientes de Santa Cruz. En términos concretos, las operaciones se desarrollaron entre el 4 de noviembre de 2025 y el 23 de febrero de 2026.
El informe de CAPCI advierte que la campaña estuvo atravesada por importantes alteraciones climáticas que modificaron los ciclos productivos habituales. La floración y la maduración de los cultivos mostraron comportamientos muy dispares, especialmente en la Norpatagonia.
Estas condiciones provocaron retrasos en la cosecha y desajustes en los calendarios tradicionales de producción. Mientras algunos establecimientos lograron mantener sus cronogramas habituales, otros sufrieron modificaciones significativas en el desarrollo de los montes frutales.
Las mayores pérdidas productivas se registraron en Río Negro, Neuquén y la zona de Colonia Sarmiento, en Chubut, donde distintos eventos climáticos redujeron considerablemente los rendimientos esperados para la campaña.
El volumen total exportado alcanzó las 4.984,94 toneladas y generó ingresos por 16,8 millones de dólares. El valor FOB promedio declarado se ubicó en 3,37 dólares por kilogramo exportado.
A pesar de estos resultados, la actividad mostró una fuerte retracción respecto de la temporada anterior. El saldo exportable cayó un 38,47% en comparación con el ciclo 2024/25, producto de una marcada disminución de la producción nacional.
La cosecha total fue estimada en unas 8.600 toneladas, una cifra que refleja el impacto de las contingencias climáticas sobre la actividad cerecera argentina. Las mermas afectaron a productores de Mendoza, Río Negro, Neuquén y Chubut, reduciendo la disponibilidad de fruta para los mercados externos. Aun así, el volumen exportado representó el 57,9% de toda la producción obtenida durante la campaña, ratificando la importancia estratégica que mantiene el negocio exportador para las economías regionales de la Patagonia.