05/06/2026 - Edición Nº2739

Río Negro

Energía y exportaciones

GNL en Río Negro: el RIGI acelera el negocio de Vaca Muerta

10:00 |Nación aprobó el Gasoducto San Matías, una obra de US$1.300 millones que conectará Vaca Muerta con la costa rionegrina.



El negocio del gas natural licuado empieza a tomar forma concreta en Río Negro. El Gobierno nacional aprobó el ingreso del Gasoducto San Matías al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), una decisión que habilita beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios para una obra considerada clave en el plan de convertir a Argentina en un proveedor global de GNL.

El proyecto demandará una inversión estimada en US$1.300 millones y contempla la construcción de un ducto de más de 470 kilómetros entre Tratayén, en Neuquén, y San Antonio Oeste, en la costa rionegrina. Su objetivo será transportar gas de Vaca Muerta hasta el Golfo San Matías, donde se instalará la infraestructura destinada a licuar el recurso y exportarlo a mercados internacionales.
 

Una obra clave para sacar el gas de Vaca Muerta al mundo
 

La aprobación del Gasoducto San Matías representa una pieza central dentro del esquema exportador de GNL. El ducto permitirá conectar la producción gasífera neuquina con la costa atlántica de Río Negro, donde el proyecto prevé montar unidades flotantes de licuefacción para procesar el gas antes de su embarque.

La infraestructura tendrá capacidad para transportar cerca de 27 millones de metros cúbicos diarios de gas natural, volumen que estará destinado al abastecimiento de las futuras plantas de licuefacción. De ese modo, Vaca Muerta dejaría de depender únicamente del mercado interno y de la infraestructura tradicional de transporte para empezar a operar como plataforma exportadora de escala internacional.

Desde el Gobierno nacional, la incorporación al RIGI fue presentada como un paso estratégico para consolidar inversiones energéticas de largo plazo y generar divisas. Las estimaciones oficiales proyectan que el desarrollo podría habilitar exportaciones por unos US$2.500 millones anuales una vez que el sistema entre en funcionamiento.
 

El consorcio detrás del proyecto y el impacto en Río Negro
 

La obra forma parte del esquema impulsado por Southern Energy, un consorcio integrado por YPF, Pan American Energy, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG. El proyecto ya había obtenido beneficios del RIGI para la instalación de buques de licuefacción frente a la costa rionegrina, y ahora suma la infraestructura terrestre necesaria para garantizar el suministro de gas.

El plan contempla la llegada de dos unidades flotantes capaces de transformar el gas proveniente de Vaca Muerta en GNL para exportación. La primera comenzaría a operar hacia fines de 2027, mientras que una segunda unidad permitiría ampliar la capacidad exportadora en los años posteriores.

Para Río Negro, el avance del gasoducto implica una apuesta de alto impacto económico y territorial. El cronograma prevé alrededor de dos años de obras y la generación de unos 1.500 puestos de trabajo durante la etapa de construcción, además del movimiento asociado a proveedores, contratistas y servicios vinculados al desarrollo energético.

El proyecto también reordena el mapa energético nacional. La costa rionegrina pasaría a ocupar un lugar estratégico en la salida exportadora del gas no convencional, mientras que Vaca Muerta se consolidaría como el corazón productivo de una cadena orientada a conseguir divisas en gran escala.

Con la autorización ya otorgada, el desafío será cumplir los plazos de ejecución y sostener las condiciones necesarias para que la infraestructura entre en operación. Si el cronograma avanza según lo previsto, Argentina podría comenzar a exportar GNL de manera sostenida a partir de 2027, un objetivo largamente buscado por la industria y capaz de modificar el perfil energético y exportador del país.