La crisis en la atención oftalmológica de PAMI en Río Negro volvió a agravarse. A más de dos meses de la suspensión de prestaciones programadas para los más de 110.000 afiliados de la provincia, desde la Asociación de Oftalmólogos de Río Negro (AORN) alertaron que en Viedma y Carmen de Patagones ya no quedan profesionales que atiendan pacientes de la obra social.
El vicepresidente de la entidad, Jorge Mancini, explicó en diálogo con Radio Noticias que el conflicto derivó en la salida de numerosos prestadores. “Un montón de médicos que atendíamos PAMI ya no lo vamos a atender más, ni lo programado ni lo no programado”, señaló.
El problema comenzó en septiembre del año pasado, cuando PAMI implementó de manera unilateral un sistema de cupos. Según Mancini, esa decisión restringió la atención de pacientes que llegaban desde distintos puntos de la provincia, incluso después de recorrer cientos de kilómetros.
El dirigente sostuvo que las ciudades más golpeadas por la falta de acuerdos son Viedma y Carmen de Patagones, donde directamente no habría oftalmólogos disponibles para afiliados de PAMI.
La problemática no se limita a las consultas. También alcanza estudios, cirugías, autorizaciones e insumos. Desde la asociación mencionaron demoras en la entrega de lentes intraoculares para operaciones de cataratas y retrasos en intervenciones consideradas urgentes.
“La prestación no es normal, está totalmente alterada. La capacidad prestacional es muy baja. La cantidad de cirugías que se pueden hacer no es la que el paciente de PAMI necesita”, afirmó Mancini.
Uno de los puntos centrales del conflicto es el valor de la consulta oftalmológica. Según indicó Mancini, mientras otras especialidades perciben alrededor de $33.000 por consulta, los oftalmólogos reciben cerca de $12.000, pese a que la atención requiere equipamiento específico y más tiempo de evaluación.
El especialista remarcó que los pacientes mayores demandan controles más extensos por la cantidad de patologías asociadas a la edad. “Una consulta de un paciente de PAMI se tiene que hacer en 20 minutos, media hora, y se tiene que hacer entre seis meses y un año entre consulta y consulta”, explicó.
Desde la AORN advierten que, si no se abre una mesa de diálogo, la cantidad de profesionales dispuestos a atender afiliados seguirá reduciéndose. El riesgo, plantean, es que la falta de controles rutinarios derive en diagnósticos tardíos y problemas visuales irreversibles para miles de jubilados.