Las pymes de Viedma atraviesan un escenario de fuerte presión económica y reclaman que las inversiones vinculadas al petróleo y al GNL empiecen a tener impacto concreto en la actividad local. El presidente de la Cámara de Comercio de Viedma, Eric Solís, describió un panorama marcado por caída del consumo, cierres de negocios, presión fiscal y competencia creciente de plataformas digitales.
Según planteó, la crisis no afecta solo a la capital provincial, sino también a otras ciudades rionegrinas. El dirigente aseguró que, hasta ahora, el movimiento asociado a los grandes proyectos energéticos del Golfo San Matías no se tradujo en un derrame visible para los comercios de la región.
“Todavía el petróleo y el GNL no derraman en Viedma”, sostuvo Solís, y remarcó que desde la Federación de Entidades Empresarias de Río Negro se reclama que las oportunidades generadas por esas inversiones no queden concentradas en pocos actores.
El titular de la Cámara señaló que en Viedma hay cada vez menos comercios y que muchos pequeños empresarios enfrentan un proceso de deterioro progresivo: primero reducen personal, luego bajan precios para intentar sostener ventas y finalmente empiezan a incumplir obligaciones fiscales.
En ese punto, cuestionó el rol de ARCA, ex AFIP, y pidió alivio para las pymes. “Queremos que nos saquen la mano del cuello”, afirmó. También reclamó que el Gobierno nacional incluya a las pequeñas y medianas empresas en esquemas de alivio fiscal.
La informalidad aparece como otro síntoma del problema. Solís sostuvo que crece la cantidad de ferias y que algunos comerciantes se trasladan al sector informal ante la imposibilidad de sostener los costos del circuito formal. Desde la Cámara, dijo, buscan que todos se inscriban, aunque reconocen que muchas familias priorizan la subsistencia.
El comercio local también enfrenta la competencia de plataformas como Mercado Libre y Shein. Para Solís, ese cambio de hábitos profundiza la dificultad de los negocios tradicionales, que deben afrontar impuestos, alquileres, empleados y costos fijos que no siempre pesan del mismo modo sobre quienes venden por canales digitales o informales.
El dirigente además advirtió sobre una brecha social cada vez más visible en la ciudad, con sectores que pierden capacidad de consumo y personas que buscan alimentos o ingresos mínimos por vías cada vez más precarias.
Aunque el Gobierno provincial impulsa herramientas como el RIMI para promover inversiones, Solís consideró que todavía no hay medidas concretas que lleguen al comercio. Señaló la falta de crédito bancario, incentivos institucionales y programas capaces de conectar a las pymes con la nueva agenda energética.
La discusión expone una tensión central para Río Negro: la provincia se posiciona como plataforma de proyectos energéticos de gran escala, pero el comercio local todavía espera que esa transformación se traduzca en ventas, empleo, proveedores regionales y movimiento económico real. Para las pymes de Viedma, el desafío ya no es solo anunciar inversiones, sino construir mecanismos para que una parte de ese crecimiento llegue efectivamente al territorio.