04/07/2026 - Edición Nº2768

Río Negro

Crisis frutícola en el Alto Valle

Manzana del Alto Valle: el peor junio exportador en 20 años

10:28 |Los envíos cayeron 46% interanual en junio y acumulan una baja del 37% en el semestre, entre menor cosecha y pérdida de competitividad.



Las exportaciones argentinas de manzana registraron en junio su peor marca para ese mes en los últimos 20 años, en una señal de alarma para la fruticultura del Alto Valle.

Según datos del SENASA, durante junio se enviaron al exterior poco más de 4.800 toneladas, un 46% menos que en el mismo mes de 2025. El retroceso también queda por debajo del promedio de los últimos cinco años y confirma una tendencia negativa que se arrastra desde el inicio de la temporada.
 

Una caída que ya golpea al semestre
 

Entre enero y junio, las exportaciones totalizaron poco más de 29.700 toneladas, lo que representa una baja del 37% interanual. La comparación con 2020 muestra un deterioro todavía más profundo: en aquel primer semestre, el país había exportado más de 70.000 toneladas.

El principal factor detrás de la caída es la menor cosecha, con pérdidas estimadas de entre 30% y 45%, especialmente en variedades tradicionales como Red Delicious. Esa merma redujo el volumen disponible tanto para el mercado interno como para los destinos externos.
 

Menos fruta y menor competitividad
 

La crisis también expone problemas estructurales. La falta de reconversión varietal dejó a la producción argentina más dependiente de manzanas tradicionales, mientras otros países avanzaron con variedades de mayor demanda internacional.

A eso se suma que, durante parte de la temporada, el mercado interno ofreció mejores márgenes que la exportación. Como resultado, fruta que podía destinarse al exterior terminó orientada al consumo local.

El panorama para el segundo semestre no aparece alentador. Con menor disponibilidad de fruta exportable, precios internos firmes y pérdida de competitividad frente a otros proveedores del hemisferio sur, la recuperación será difícil. Para el Alto Valle, el dato no es sólo comercial: vuelve a poner en debate la necesidad de inversión, reconversión productiva y una estrategia frutícola de largo plazo.