Un momento de gran preocupación se vivió este fin de semana en el Área Natural Protegida Punta Bermeja, ubicada sobre los acantilados patagónicos a unos 55 kilómetros de Viedma, cuando un turista debió ser auxiliado de urgencia tras sufrir un severo cuadro de descompensación física.
El hecho se registró el sábado alrededor de las 17:00 horas en el centro de interpretación faunística de la reserva, sector que alberga a una de las colonias de lobos marinos de un pelo más grandes de la región. La rápida e idónea intervención de los agentes estatales y las fuerzas de seguridad civil evitó que el incidente pasara a mayores ante las hostiles condiciones climáticas de la costa rionegrina.
El episodio involucró a un integrante de un contingente de viajeros procedentes del norte del país, quien manifestó malestares agudos durante la caminata por las pasarelas exteriores. El despliegue de emergencia se estructuró a través de las siguientes fases de asistencia:
Primeros auxilios: Los guardas ambientales de la reserva detectaron la emergencia y trasladaron de inmediato al hombre hacia el interior del edificio del centro de interpretación, resguardándolo de las bajas temperaturas y el viento marino. El cuadro clínico aparente estaba vinculado a un pico de presión derivado de una patología diabética de base.
Coordinación médica: Al tratarse de una zona alejada de los centros urbanos principales, se despachó de urgencia una unidad médica de traslado desde el Centro de Atención Primaria de la Salud (CAPS) de la villa marítima El Cóndor, ubicada a unos 25 kilómetros de distancia del lugar del incidente.
Apoyo logístico: Efectivos policiales dependientes del destacamento de la villa marítima La Lobería colaboraron activamente en la contención del grupo familiar y en la liberación de la calzada de acceso para agilizar las maniobras de la ambulancia.
Una vez estabilizado por los profesionales de salud en el lugar, el paciente fue trasladado hacia el hospital de Viedma con el objetivo de realizarle estudios de laboratorio y exámenes clínicos generales de alta complejidad para monitorear su evolución y descartar cualquier tipo de secuela o cuadro de riesgo secundario.