por Tomas Verney
Las hojas contenían la respuesta del Ejecutivo Municipal al proyecto. Según confirmó la Jefatura de Gabinete, esa respuesta fue enviada en noviembre con acuse de recibo y no acompañaba la creación de la guardia. El argumento fue técnico: las funciones que el proyecto le asignaba a la GUAPA ya eran cumplidas por el área de Servicios y Ambiente, y había errores conceptuales sobre qué área correspondía dicha tarea.
Sin embargo, durante el tratamiento en comisión Franco afirmó que el Ejecutivo acompañaba el proyecto. El bloque Vamos con Todos y el oficialista votaron a favor sobre esa base. El dictamen salió favorable.
El circuito de custodia del expediente agrega un dato relevante. Según informó un concejal del cuerpo, las hojas fueron digitalizadas apenas ingresaron al Concejo —existe registro de que estaban—. Los expedientes físicos quedan bajo resguardo de la secretaria privada, y cada concejal que los retira debe firmar al llevárselo y al devolverlo. Franco retiró el expediente y lo devolvió el mismo día de la comisión.
Cuando en Labor Parlamentaria se advirtió que las hojas no estaban, el bloque que había votado a favor presentó una denuncia por la irregularidad ante el presidente del Concejo, Pedro Bichara. El expediente volvió a comisión. Franco no realizó declaraciones públicas sobre el caso.
El proyecto tiene además una arista ideológica. Franco se define públicamente como minarquista —una postura que propone reducir el Estado a su mínima expresión—. La GUAPA, en cambio, propone crear una nueva estructura de control urbano con poder de policía, reorganizando personal municipal existente y operativa las 24 horas. La contradicción entre lo que Franco predica y lo que propone estaba en el primer borrador del proyecto.
El expediente permanece frenado en comisión, sin fecha de resolución. El pedido de investigación interna sobre la desaparición de las hojas llegó al presidente del Concejo, Pedro Bichara, pero hasta el cierre de esta nota no había dado respuesta formal. A Franco le sirve para victimizarse. Al Ejecutivo para no tener que defender su rechazo en público. Al resto de los bloques para no tener que votar. A todos les rinde que el expediente esté frenado. A todos, menos al grupo de vecinos que con genuina preocupación impulsaron la ordenanza.