por Redacción
La muerte de Pablo Cifuentes, el trabajador municipal que permanecía internado desde la explosión en el Albergue Municipal de Viedma, abrió una fuerte polémica política que impacta en la gestión del intendente Marcos Castro.
El hecho ocurrió el 11 de julio en el edificio de la Costanera Norte, donde también funciona la Escuela Municipal de Canotaje. Tras más de tres semanas en grave estado en el hospital Artémides Zatti, este domingo se confirmó su fallecimiento.
La investigación comenzó a centrarse en un dato clave: Cifuentes no era gasista matriculado, pese a que realizaba tareas sobre una instalación de gas, una actividad que requiere habilitación obligatoria por ley.
Este punto generó fuertes cuestionamientos, ya que expone posibles fallas en los controles internos del municipio y abre interrogantes sobre quién autorizó la intervención.
Otro elemento que complejiza el caso es que el trabajador estaba adscripto a la Legislatura de Río Negro, aunque cumplía tareas en un edificio municipal. La Justicia deberá determinar bajo qué órdenes actuaba y por qué realizaba ese tipo de trabajos.
Además, la intervención se realizaba un domingo, fuera del horario habitual, lo que suma dudas sobre los protocolos de seguridad y las decisiones administrativas previas al accidente.

El caso volvió a poner en debate las condiciones laborales dentro del Municipio de Viedma. No es la primera vez que un empleado muere en funciones, un antecedente que profundiza las críticas hacia la gestión de Marcos Castro.
Mientras el municipio decretó duelo y dispuso el cierre de instalaciones deportivas, distintos sectores consideran insuficiente la respuesta y reclaman explicaciones políticas.
Las pericias técnicas y la causa judicial serán clave para determinar si hubo negligencia o incumplimientos. Sin embargo, el foco ya trascendió lo judicial y se instaló en el plano político.
La discusión ahora gira en torno a las responsabilidades del Estado municipal: si se permitió que un trabajador sin matrícula realizara una tarea de alto riesgo, las decisiones administrativas que lo habilitaron quedan en el centro de la escena.