09/08/2026 - Edición Nº2804

Viedma

Conectividad en deuda

Más vuelos, mismo problema: Viedma sigue última en la Patagonia aérea

14:57 |Aunque aumentan las frecuencias a Buenos Aires, la capital rionegrina queda muy por debajo del promedio regional y sin conexiones directas dentro de la Patagonia. El modelo depende de subsidios y no logra cerrar la brecha estructural.


por Redacción


El anuncio de nuevas frecuencias aéreas para Viedma aparece, en los papeles, como una mejora. A partir del 10 de agosto, la capital rionegrina pasará a tener seis vuelos semanales hacia Buenos Aires, un incremento del 50% que responde a niveles de ocupación cercanos al 85%.

Sin embargo, detrás del dato positivo, el diagnóstico es contundente: Viedma seguirá siendo la capital patagónica peor conectada.
 

Más vuelos, pero lejos del promedio

El contraste con el resto de la región es elocuente. Mientras Viedma contará con seis frecuencias semanales, Río Gallegos tendrá once, Rawson —a través de Trelew— alcanzará veinte, Ushuaia llegará a 52 y Neuquén escalará hasta 85 conexiones.

La diferencia no es solo nominal: por cada vuelo disponible en Viedma, Neuquén tendrá más de catorce.

En promedio, las capitales patagónicas registran 34,8 vuelos semanales hacia Buenos Aires. Viedma, con apenas seis, queda un 82,8% por debajo de ese nivel y alcanza solo el 17,2% de la conectividad regional.
 


 

Sin integración regional

El problema no es solo la cantidad, sino el esquema. Toda la oferta aérea de Viedma estará concentrada en Buenos Aires, sin conexiones directas con otras ciudades patagónicas.

Esto genera distorsiones extremas: un viaje de poco más de 300 kilómetros, como el trayecto hacia Trelew, puede transformarse en un recorrido de casi 2.000 kilómetros al obligar a pasar por la capital del país.

La falta de integración aérea interna consolida el aislamiento relativo de la capital rionegrina dentro de su propia región.

Un modelo sostenido por el Estado

El informe también advierte sobre el costo fiscal del esquema. A través del programa de Conectividad Sostenible, la Provincia garantiza a Aerolíneas Argentinas un piso de ocupación por vuelo.

Si la demanda no alcanza ese nivel, el Estado rionegrino debe cubrir la diferencia.

El problema es la opacidad: no se conocen los detalles del acuerdo, ni el porcentaje garantizado ni el monto máximo de exposición fiscal.

Además, el aumento de frecuencias podría generar un efecto inverso: si la demanda no crece al mismo ritmo, la ocupación podría caer significativamente, obligando a una mayor intervención estatal.
 

El espejo de Neuquén

El contraste con Neuquén aparece como referencia inevitable. Mientras esa provincia consolidó una economía que genera demanda aérea —impulsada por la energía y la actividad productiva—, Río Negro enfrenta el desafío inverso: sostener vuelos en un mercado más débil.

La conclusión es incómoda para el discurso oficial. El aumento de frecuencias es una mejora puntual, pero no alcanza para transformar la estructura de conectividad. Viedma suma vuelos. Pero el fondo del problema sigue intacto.