por Redacción
Las cuentas del Tesoro en el Banco Central se convirtieron en una caja negra que el mercado observa con creciente preocupación. En los últimos días se registraron movimientos abruptos de fondos, tanto en pesos como en dólares, sin explicaciones oficiales claras sobre su origen o destino.
El episodio que encendió las alarmas fue la desaparición de aproximadamente 4 billones de pesos correspondientes a la última licitación de deuda. Consultado al respecto, el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, buscó relativizar la situación: “Estoy seguro que si buscamos bien, en algún lado están”.

Las primeras señales de opacidad aparecieron en los depósitos en moneda extranjera del Tesoro. Según los datos oficiales, el jueves pasado había USD 3.157 millones en el Banco Central. Tras la colocación del Bonar 2029, el saldo subió a USD 3.605 millones, pero el lunes siguiente se produjo un salto aún mayor hasta los USD 4.387 millones.
El incremento, cercano a los USD 800 millones, no tuvo una explicación detallada. Desde el Ministerio de Economía señalaron que se trató de cuestiones “técnicas y transitorias”, pero no precisaron los montos ni el origen de cada movimiento. Consultoras como Outlier advirtieron que podría tratarse de compras de divisas o incluso desembolsos externos, en un contexto donde también se registraron pagos al FMI.
Las dudas se profundizaron cuando se detectaron caídas en los depósitos que coincidieron con momentos de tensión cambiaria. Entre el 28 y el 29 de julio, los fondos en dólares del Tesoro bajaron USD 145 millones, en paralelo a una suba del dólar mayorista que amenazaba con superar los $1.500.
En el mercado surgió la hipótesis de que el Tesoro habría intervenido vendiendo divisas para frenar la cotización, sin que esa operación quedara registrada como una acción directa del Banco Central. Economía no brindó explicaciones concretas sobre ese movimiento.

El foco principal, sin embargo, está en los pesos. Tras la última licitación, los depósitos del Tesoro en el Banco Central pasaron de alrededor de $3 billones a apenas $260.000 millones, pese a que el financiamiento obtenido había sido mucho mayor.
Analistas sostienen que parte de esos fondos podría haber quedado en bancos comerciales y que el Banco Central estaría administrando esa liquidez mediante operaciones de Repo. Días después, cerca de $1 billón apareció nuevamente en las cuentas oficiales, aunque sin claridad sobre dónde estuvo previamente.
Ante las consultas, Bausili evitó dar precisiones y trasladó la responsabilidad al Ministerio de Economía: “No tengo mucha respuesta, porque es una pregunta que corresponde hacer al Tesoro”. Luego agregó con ironía: “No creo que hayan desaparecido. Puede ser que no los haya traído acá”.
La falta de transparencia sobre estos movimientos es lo que más preocupa al mercado. No se discute tanto la existencia de los fondos, sino la dificultad para seguir su recorrido y entender quién administra efectivamente la liquidez en un contexto donde el Gobierno necesita, al mismo tiempo, controlar el dólar, regular la cantidad de pesos y cumplir con las metas de reservas acordadas con el FMI.