por Redacción
El refugio de la Asociación Protectora de Animales (APDA) atraviesa una situación crítica por la creciente cantidad de perros y gatos abandonados que llegan a sus instalaciones. La entidad advirtió que ya no cuenta con espacio suficiente para responder a la demanda y reclamó una intervención más activa del Estado municipal.
La situación fue relevada durante una visita del concejal de Patagones David Rapanelli, del bloque Unión y Libertad, quien dialogó con responsables y voluntarios de la institución. Tras conocer las dificultades que enfrentan, planteó la necesidad de abordar el problema con una política pública permanente que contemple prevención, castraciones, atención sanitaria y tenencia responsable.

Desde APDA señalaron que reciben de manera constante animales abandonados, heridos o en situación de vulnerabilidad. Sin embargo, el espacio disponible y los recursos económicos resultan cada vez más limitados para afrontar la alimentación, los medicamentos, los tratamientos veterinarios y el mantenimiento cotidiano.
La asociación recibe una ayuda económica municipal, aunque sus integrantes sostienen que no alcanza para cubrir las necesidades. El funcionamiento diario depende en gran medida del trabajo de voluntarios y voluntarias, por lo que también existe una demanda permanente de nuevas personas que puedan colaborar.

Otro de los problemas señalados está relacionado con la infraestructura. Las instalaciones presentan condiciones precarias y requieren mejoras para garantizar espacios adecuados de protección, higiene y seguridad para los animales.
APDA también sostiene una intensa tarea de difusión en redes sociales. La organización reúne aproximadamente 12.000 seguidores y acumula más de 11.000 publicaciones destinadas a visibilizar rescates, buscar animales extraviados y promover adopciones responsables.
Tras la recorrida, Rapanelli anticipó que llevará la problemática al Concejo Deliberante y realizará gestiones para conseguir un mayor acompañamiento estatal. El concejal sostuvo que el problema debe ser abordado como una cuestión de salud pública y no quedar exclusivamente bajo responsabilidad de las protectoras.
El planteo apunta a avanzar hacia una estrategia sostenida que permita reducir el abandono y la superpoblación animal mediante políticas de prevención, castración y atención sanitaria, además de fortalecer a las instituciones que actualmente sostienen gran parte de esa tarea.