por Redacción
El riesgo país volvió a subir y alcanzó este miércoles los 471 puntos básicos, cinco unidades por encima de la jornada anterior. El incremento se produjo en un escenario de presión sobre los bonos soberanos argentinos y de mayoría de bajas entre las acciones de empresas locales.
La tensión también se reflejó en los mercados internacionales. Los ADRs de compañías argentinas que cotizan en Wall Street registraron pérdidas, con BBVA Argentina (-3,3%), Loma Negra (-2,4%) y Edenor (-1,5%) entre las principales caídas.

En la renta fija, los bonos soberanos denominados en dólares mostraron un comportamiento dispar. Mientras algunos títulos de corto plazo consiguieron avances, los instrumentos de mayor duración volvieron a registrar pérdidas.
Entre las principales bajas se ubicaron los Global 2035 (GD35) y Global 2046 (GD46), ambos con retrocesos cercanos al 0,6%. El comportamiento de estos títulos volvió a concentrar la atención de los inversores por su impacto sobre el riesgo país.
El mercado siguió además con especial atención los resultados de la última licitación del Tesoro, cuyos datos fueron conocidos después del cierre de las operaciones. La colocación aparece como una referencia relevante para evaluar las condiciones de financiamiento del Gobierno y el nivel de confianza de los inversores.
En la Bolsa porteña, el S&P Merval cayó 0,8% y terminó la jornada en 2.999.523,98 puntos. Sin embargo, medido en dólares, el índice mostró una mejora del 0,9%, impulsada por la evolución del tipo de cambio contado con liquidación.
A nivel local, otro de los temas seguidos por el mercado fue la Resolución 1276/2026 del Ministerio de Economía, que establece lineamientos para la inversión de los recursos de los Fondos de Asistencia Laboral (FAL).
El comportamiento de los activos argentinos se dio además en un contexto internacional de cautela. Los inversores siguieron la publicación del IPC de Estados Unidos, que registró una variación interanual del 3,4% en julio, en línea con las expectativas de los analistas.
La combinación entre la presión sobre los activos argentinos y la incertidumbre externa mantiene al mercado atento a las próximas señales económicas. Mientras el riesgo país acumula dos jornadas consecutivas de subas, los inversores continúan evaluando la evolución de los bonos, las acciones y las condiciones de financiamiento de la Argentina.