La Dirección de Estadística y Censos de la Provincia de Río Negro difundió el Índice de Precios al Consumidor correspondiente al mes de julio para el aglomerado urbano de la Comarca, el cual registró un incremento del 2,61%. A diferencia de los períodos previos en los que los indicadores comarcanos se situaban por debajo del promedio federal, en esta ocasión la medición local superó el registro nacional informado por el Indec, que marcó un 2,1%.
El relevamiento oficial, elaborado a partir del seguimiento de una canasta testigo de 100 productos de consumo masivo, reflejó una aceleración de casi un punto respecto a junio, cuando la variación había sido del 1,72%. Con este último guarismo, la inflación acumulada interanual en la capital rionegrina se posicionó en un 27,89%.
El rubro de los alimentos frescos mostró alzas significativas impulsadas por factores estacionales y de abastecimiento. El zapallo amarillo encabezó la nómina con un incremento del 33,49% ($1.660 el kilo), seguido por la papa, producto de alto consumo hogareño, que trepó un 20,27% para comercializarse a $2.400 el kilo.
En el segmento de almacén y derivados del trigo, las galletitas envasadas de 100 gramos registraron una suba del 7,75% ($812), la harina de trigo por 500 gramos aumentó un 5% ($1.298) y los fideos secos se elevaron un 1,60% ($3.403). Entre los lácteos y básicos, el queso rallado trepó un 5% ($32.331 el kilo), la docena de huevos avanzó un 1,39% ($4.098) y el aceite de litro y medio escaló un 1,01% ($7.559), mientras que la yerba mate experimentó una leve baja del 0,55% ($5.452 el kilo).
En contraste con los productos de almacén, el sector cárnico evidenció una relativa estabilidad con tendencia a la baja: el asado vacuno descendió un 1,54% ($22.033 el kilo) y la nalga retrocedió un 0,40% ($24.777), mientras que el pollo registró una variación mínima del 0,18% ($5.506). Por su parte, las frutas mostraron caídas generalizadas, con descensos del 3,24% en la manzana ($4.396), 1,68% en la banana ($3.181) y 0,74% en la naranja ($2.202).
Respecto a los servicios y el costo de vida habitacional, el valor promedio de los alquileres presentó un retroceso marginal del 0,81% ($848.593 para una propiedad estándar) y la nafta bajó un 0,97% ($1.970 el litro). Por el contrario, en el plano de la energía y los combustibles del hogar, la electricidad subió un 0,48% ($260 por kWh), el gas por red aumentó un 2,80% ($251 el m³) y la garrafa de gas licuado de 10 kilos tuvo una marcada suba del 6,29%, alcanzando los $31.000.