por Redacción
La Comisaría 38° de Viedma fue blanco de un ataque a balazos durante la tarde del miércoles, en un episodio que generó preocupación entre los vecinos y puso en marcha un importante despliegue policial. Los disparos fueron dirigidos contra el edificio de la dependencia, aunque no se registraron personas heridas como consecuencia de la balacera.
Según la información conocida hasta el momento, la investigación trabaja sobre la hipótesis de que el ataque pudo haber sido una represalia relacionada con una detención reciente. Los investigadores buscan determinar quiénes fueron los autores y establecer con precisión cómo ocurrió el episodio, mientras se mantiene un fuerte hermetismo sobre algunos detalles de la causa.
Como consecuencia de la investigación, la Justicia ordenó una serie de allanamientos que se concretaron en los barrios Mi Bandera y 30 de Marzo. En total fueron cuatro los domicilios inspeccionados, ubicados en calle 4 al 700, calle 33 al 400, calle 19 al 800 y calle 13 al 600.
Durante los procedimientos, los efectivos secuestraron distintas vainas servidas y otros elementos considerados de interés para la investigación. El material será sometido a peritajes para establecer el calibre utilizado y determinar si los proyectiles encontrados guardan relación con los disparos efectuados contra la dependencia policial.

La investigación intenta ahora reconstruir la mecánica del ataque y avanzar en la identificación de los responsables. Debido a que la balacera ocurrió a plena luz del día, también se analizan posibles testimonios y otros elementos que permitan determinar quiénes participaron del hecho.
Las diligencias fueron realizadas como respuesta al ataque registrado durante la tarde del miércoles y buscan cerrar el cerco sobre los posibles autores. Las autoridades mantienen bajo reserva buena parte de la información mientras los peritos analizan las pruebas recolectadas.
El episodio ocurre en un contexto de distintos procedimientos policiales registrados durante la misma jornada en Viedma. Uno de ellos terminó con la aprehensión de un joven de 18 años, interceptado en inmediaciones de Yrigoyen y Colón con las llaves de dos motocicletas que habían sido sustraídas de la Plaza Alsina.
En ese caso, las propietarias de las motos radicaron las denuncias correspondientes y la Fiscalía de turno dispuso la aprehensión del joven por el delito de hurto, además de ordenar otras medidas como la revisión de cámaras, búsqueda de testigos y constatación de domicilio.
Por ahora, la Justicia no confirmó públicamente una conexión entre esa detención y el ataque a la Comisaría 38°. La hipótesis de una represalia continúa bajo investigación y será el análisis de las pruebas secuestradas en los allanamientos el que permita determinar si existe una relación concreta.