por Redacción
El episodio ocurrido en una pizzería de Carmen de Patagones entre el periodista Luciano Barroso y el intendente de Viedma, Marcos Castro, generó una repercusión que rápidamente excedió lo sucedido aquella noche. Versiones cruzadas, interpretaciones en redes sociales y la intervención de distintos medios instalaron una discusión que dejó de ser exclusivamente periodística y comenzó a adquirir una dimensión política.
Desde el punto de vista de los hechos, existen dos versiones. Barroso denunció penalmente al intendente y sostuvo que fue increpado e insultado por Castro y miembros de su familia. El jefe comunal, en tanto, negó haberlo agredido físicamente, reconoció una discusión verbal y aseguró que se pondrá a disposición de la Justicia para esclarecer lo sucedido.
La investigación judicial deberá determinar qué ocurrió efectivamente en el local gastronómico de Carmen de Patagones y si existió alguna conducta jurídicamente reprochable. En ese sentido, no corresponde que los medios sustituyan el trabajo de la Justicia ni presenten como comprobadas versiones que todavía deben ser verificadas.
Sin embargo, el episodio adquirió una dimensión política que resulta difícil ignorar. Las redes sociales amplificaron distintas interpretaciones y también aparecieron publicaciones de medios de escasa trayectoria que sumaron nuevos relatos a una controversia que rápidamente comenzó a impactar sobre la imagen del intendente.
El problema para Castro, en ese contexto, no necesariamente está en determinar quién tiene razón en cada una de las versiones, sino en la acumulación de situaciones que comienzan a instalar determinadas percepciones sobre su gestión y sobre su círculo más cercano.
La discusión de Patagones tampoco aparece completamente aislada. Llega después de otra controversia que durante semanas ocupó parte de la agenda política de Viedma: la contratación de baños modulares para la Feria Municipal.
La empresa Módulos Patagónicos S.A.S., adjudicataria de una contratación municipal por 45.312.000 pesos para los sanitarios de la Feria, tiene entre sus responsables al cuñado de Castro. La sociedad fue constituida el 26 de abril de 2023, diez días después de las elecciones municipales que consagraron al actual intendente, aunque ocho meses antes de que asumiera formalmente el cargo.
Castro negó irregularidades y defendió el procedimiento administrativo. El caso, además, llegó al Tribunal de Cuentas municipal y generó pedidos de informes y cuestionamientos desde distintos sectores políticos. Allí aparece una diferencia clave: una cosa es establecer si hubo una irregularidad administrativa o legal y otra, diferente, evaluar el costo político que una situación de estas características puede generar.

Tanto la contratación de los baños como el episodio de la pizzería deberán ser analizados en los ámbitos correspondientes. Pero desde el punto de vista político existe un elemento que conecta ambas controversias: en las dos aparece involucrado el entorno familiar del intendente, particularmente su cuñado.
Castro puede tener razón en su explicación sobre la contratación de los baños y también puede resultar respaldado por la investigación judicial respecto del episodio ocurrido en Patagones. Incluso los organismos administrativos y judiciales podrían concluir que no existieron irregularidades. Pero la política no se define únicamente en un expediente: también intervienen la percepción social, la imagen pública, los vínculos y la capacidad de un dirigente para administrar las situaciones que se producen a su alrededor.
El escenario adquiere todavía mayor relevancia de cara a 2027. Aunque todavía no están definidas las candidaturas ni existe certeza sobre si Castro buscará un segundo mandato, cualquier controversia que desgaste su imagen puede terminar formando parte de esa discusión. Más aún cuando el Ejecutivo municipal ya venía analizando una reestructuración de gabinete en medio de cuestionamientos políticos y administrativos.
La pregunta, entonces, ya no pasa solamente por determinar qué ocurrió aquella noche en Patagones o si existió alguna irregularidad en la contratación de los sanitarios. El interrogante político es cuánto puede absorber un intendente antes de que distintas controversias comiencen a afectar su proyecto de continuidad.
Castro todavía tiene tiempo para responder con gestión, decisiones y conducción política. Pero hay una regla que ningún dirigente debería perder de vista: cuando varios episodios comienzan a conectarse en la percepción pública, deja de importar únicamente cada hecho por separado. En política, muchas veces, el mayor costo no lo genera una polémica aislada, sino la acumulación.