por Redacción
El avance del narcomenudeo en los barrios de Viedma volvió a quedar en el centro de la preocupación de organizaciones sociales. Leandro Martínez, titular de la Fundación Apostemos a la Vida, advirtió sobre el crecimiento de la venta minorista de estupefacientes y reclamó una respuesta más firme por parte del Estado.
Según sostuvo el dirigente, la comercialización de drogas ilegales forma parte de una estructura mucho más amplia vinculada al narcotráfico. En ese esquema, el narcomenudeo funciona como el último eslabón de las cadenas de distribución y como el vínculo directo con los consumidores.
“La venta minorista de drogas ilegales no deja de aumentar en los barrios de nuestra capital”, afirmó Martínez, quien consideró necesario profundizar las investigaciones para identificar tanto a quienes venden estupefacientes como a las organizaciones que se encuentran detrás del abastecimiento.
Para Martínez, combatir únicamente a quienes realizan la venta minorista no alcanza. El dirigente planteó que las investigaciones deberían permitir avanzar desde los puntos de comercialización hacia las estructuras que abastecen esos mercados.
En ese sentido, sostuvo que intervenir sobre los lugares donde se venden drogas puede convertirse en una herramienta para llegar a organizaciones de mayor escala.
El titular de Apostemos a la Vida cuestionó además la falta de una estrategia sostenida para enfrentar el problema y puso el foco en las consecuencias que el consumo de sustancias genera especialmente entre adolescentes y jóvenes.
“La problemática hace años que no está en la agenda de ningún partido político”, sostuvo, y consideró que cuando el tema aparece en el debate público muchas veces es abordado de manera superficial.
Martínez expresó especial preocupación por la facilidad con la que, según su planteo, adolescentes y jóvenes pueden acceder a sustancias ilegales.
“A los adolescentes y jóvenes de la Comarca les resulta más fácil conseguir alguna droga en su barrio o encontrar un lugar clandestino que venda bebidas alcohólicas durante las 24 horas que hallar un kiosco abierto un domingo en el centro de Viedma”, afirmó.
La comparación busca dimensionar el nivel de accesibilidad que, según el dirigente, existe en algunos sectores de la ciudad.
La preocupación también alcanza a la venta clandestina de alcohol, que Martínez vinculó con los problemas que atraviesan los jóvenes y con la necesidad de fortalecer los controles y las políticas de prevención.
El dirigente también hizo referencia a testimonios de vecinos difundidos en medios radiales de la Comarca.
Según indicó, algunos habitantes de distintos barrios aseguran que la venta de drogas se desarrolla “a la vista de todos y durante todo el día”.
“Acá no se puede vivir más rodeados de narcos, hacen lo que quieren”, relató Martínez al reproducir uno de los reclamos vecinales.
Las denuncias, de acuerdo con su planteo, reflejan una preocupación que excede el consumo de sustancias y alcanza directamente a la seguridad y la convivencia cotidiana en los barrios.
Desde la Fundación Apostemos a la Vida plantearon que la respuesta no debería limitarse a operativos aislados, sino que debería combinar investigación criminal, prevención, controles, asistencia y políticas destinadas a proteger a adolescentes y jóvenes.
Martínez insistió en la necesidad de identificar a los responsables de la distribución y avanzar sobre las estructuras que permiten que las drogas lleguen a los barrios.
El reclamo se suma a las preocupaciones expresadas por vecinos que advierten sobre situaciones vinculadas al consumo, la venta de estupefacientes y la presencia de puntos de comercialización en distintos sectores de Viedma.
El dirigente consideró que la problemática también afecta la tranquilidad de las familias y la vida cotidiana de quienes viven en los barrios.
“Esta situación también perjudica a quienes quieren descansar para levantarse e ir a trabajar al día siguiente”, concluyó.