por Redacción
La discusión por los escapes libres y los ruidos molestos en Viedma volvió a tomar fuerza luego de que la Municipalidad iniciara actuaciones administrativas contra el Club Deportivo San Martín por la utilización de pirotecnia de estruendo durante una celebración barrial. El caso puso nuevamente bajo la lupa el alcance de las sanciones y los controles dentro del ejido urbano.
En diálogo con FM de la Costa, el subsecretario de Protección Ciudadana, Norberto Domínguez, confirmó que el municipio trabaja junto al Área Legal y Técnica y el Juzgado de Faltas para determinar la sanción correspondiente. “Como tenemos las herramientas claras, y contamos con todas las pruebas y las constataciones, estamos delineando con el Área Legal y Técnica del municipio, junto al Juzgado de Faltas, de qué manera sancionar al club”, explicó.
El funcionario señaló que el problema no se limita a los festejos con pirotecnia, sino que también alcanza a las motocicletas y vehículos que circulan con sistemas de escape modificados para generar mayores niveles de ruido.
“Lo que queremos lograr en Viedma, en la capital rionegrina, es que esto suceda acorde a la norma vigente, que es clara. En otros lugares del país suspenden el partido y hasta suspenden fechas a los clubes”, sostuvo Domínguez al referirse a la necesidad de que las sanciones tengan un efecto concreto.
Los controles se realizan mediante operativos itinerantes y contemplan tanto la medición de los niveles sonoros como el retiro de los elementos que no están permitidos. “El equipo de Tránsito sigue haciendo operativos itinerantes en la ciudad y, obviamente, también procede al decomiso y la destrucción de esos escapes no permitidos, para ir paliando esta situación”, afirmó.
Según explicó Domínguez, los ruidos molestos representan una proporción significativa dentro de las intervenciones que realizan semanalmente los equipos municipales junto con las fuerzas policiales.
“Un 10 o un 20% de las intervenciones tienen que ver con los ruidos molestos, donde trabajamos en conjunto con el equipo de protección haciendo la toma de decibeles, de acuerdo al escape que tenga el vehículo o la moto”, detalló el subsecretario.
El funcionario consideró que las sanciones económicas podrían tener un mayor impacto preventivo si fueran suficientemente elevadas. La intención, sostuvo, es que las multas no funcionen solamente como un castigo posterior a la infracción, sino que también desalienten la utilización de escapes adulterados.
“Ante una sanción tan significativa, preponderante y económica, creo que sería un buen paliativo, importante, que sea correctivo hacia la sociedad y hacia estas personas que usan este tipo de escape”, planteó Domínguez.
La postura del municipio apunta a reforzar el carácter disuasivo de las sanciones frente a conductas que pueden afectar a vecinos que no participan de las actividades que generan los ruidos.
“La sanción sí, obviamente, debería ser fuerte, reivindicatoria y que también contenga”, afirmó Domínguez. Y resumió el criterio que, según planteó, debería orientar las políticas de control: “Cuando algunos festejan o algunos disfrutan, otros sufren; que eso no sea tan así, que haya una balanza que equilibre todo ese comportamiento”.
Mientras el municipio define la sanción para el Club Deportivo San Martín, los operativos sobre motos y vehículos continuarán en distintos sectores de Viedma. La discusión vuelve así a poner en primer plano una problemática que atraviesa la convivencia urbana: hasta dónde puede llegar el derecho a celebrar o circular cuando el ruido termina afectando a los demás vecinos.