22/09/2026 - Edición Nº2848

Viedma

Elecciones 2027

Sin nombres, Soria describió al candidato que quiere en Viedma

09:27 |La candidata a gobernadora pidió para la capital "gente joven, que venga del sector de los trabajadores, que conozca el empleo público" y tenga "una reputación intachable".


por Tomás Verney


María Emilia Soria estuvo el lunes en Viedma y dejó una definición que en la capital se lee con lupa. Consultada por el armado local de cara a 2027, la intendenta de General Roca respondió sin dar nombres: "En Viedma tenemos equipo, tenemos buenos compañeros, tenemos gente joven que escucha, que viene del sector de los trabajadores, que conoce el empleo público y que tiene lo principal que debe tener cualquier persona que quiera administrar fondos públicos, sobre todo, una reputación intachable".

El retrato encaja con un solo dirigente del peronismo viedmense. Pablo Barreno tiene 45 años, conduce la seccional Viedma del Sindicato de Trabajadores Judiciales (Sitrajur) y ocupa la secretaría de Hacienda en la conducción provincial del gremio. Fue legislador entre 2019 y 2023 y ese año salió segundo en la elección municipal con el 19,18 por ciento, casi veinte puntos detrás de Marcos Castro.

A pocos días de la derrota se lanzó para 2027. Tres años después sigue en la misma: recorre sedes partidarias con el visto bueno del sorismo, arma con organizaciones que se habían alejado tras la derrota y, cuando le preguntan si va, contesta que está "más firme que nunca". Esa insistencia es su principal activo y también lo que le señalan adentro. En el peronismo viedmense reconocen que volvió a acercar militancia, aunque marcan diferencias con sus modos y con su tendencia a ir al choque.
 

Lo que viene haciendo su bloque

Aquella elección le dejó dos bancas en el Concejo Deliberante, con los ediles Julián Algañarás y Lorena Alan. Desde ahí llegaron los golpes más duros a la gestión municipal en los últimos meses.

En julio, Algañarás formalizó una denuncia ante el Tribunal de Cuentas por la adjudicación de los baños modulares de la Feria Municipal a Módulos Patagónicos SAS, por más de 45 millones de pesos, a una firma cuyo socio tiene un vínculo familiar con el intendente y cuyo domicilio coincide con el de Castro. Desde el Municipio sostuvieron que el concurso de precios se desarrolló con normalidad. El 14 de septiembre, ahora desde Sitrajur, Barreno salió a cuestionar el proyecto de opcionalidad del IPROSS.

Una semana después llegó la frase de Soria, con la reputación como condición central para administrar fondos públicos.
 

Lo que falta ordenar

El perfil que describió la candidata no cierra la discusión. En el peronismo viedmense hay otros nombres para el mismo lugar: Mario Sabbatella, referente local del kicillofismo, que la semana pasada movilizó a su espacio al plenario del Movimiento Derecho al Futuro en Avellaneda; Juan Manuel Pichetto, que busca la intendencia sin oficializarla y cuenta con sello propio, Viedma Nueva; y Marcelo Nervi, exsecretario general de Unter, que conduce la mesa política del Frente Renovador en la capital.

Enfrente esperan Castro, que ya confirmó que va por la reelección, y un armado libertario todavía sin ordenar, con el abogado Damián Torres como su figura más visible en la ciudad. Soria lanzó su candidatura el 9 de agosto con una consigna que resume su apuesta: "sola no puedo". En Viedma, esa unidad todavía no tiene nombre propio.

Queda una pregunta dando vueltas, y no es menor para una ciudad que lleva más de una década gobernada por el mismo espacio, con una oposición que nunca pasó del segundo puesto: si lo que Viedma necesita es justamente alguien que vaya al frente. Desde ese dato, la tozudez parece más una condición del cargo que un defecto. Hay algo más que matiza el retrato del que va al choque.

La unidad que Soria reclama desde el "sola no puedo" necesita a alguien que hable, que acuerde, que escuche, y en estos tres años Barreno hizo bastante de eso: reuniones con Patria Grande, con Kolina, con la Corriente Clasista y Combativa, con sindicatos y con armados barriales, en un peronismo que quedó disperso tras la derrota del 23.