por Redacción
Pablo Barreno, secretario general de la seccional Viedma del Sindicato de Trabajadores Judiciales (Sitrajur) y ex legislador provincial, evitó ponerse el traje que le probó María Emilia Soria, la candidata del PJ a gobernadora. “Hay cosas que habría que preguntárselo a ella”, respondió en Los Viernes de Rosca, el famoso programa de streaming de la Comarca que conducen Tomás Verney y Ludovico Opipari por el canal de Mística Pan y Vino, cuando le preguntaron por qué no lo había nombrado.
Después vino la metáfora. “Hay cuestiones que caen de maduras, y nosotros por ahí las frutas no las comemos cuando están verdes, porque ese sabor no nos gusta mucho. Esperamos que maduren un poco más”, dijo. Y dejó planteada una salida si el peronismo no llega a un acuerdo: “Estoy dispuesto inclusive a poder someterme a una interna abierta”.
El lunes, de visita en Viedma, la intendenta de General Roca describió al postulante que imagina para la capital: “Gente joven, que venga del sector de los trabajadores, que conozca el empleo público y que tiene lo principal que debe tener cualquier persona que quiera administrar fondos públicos, sobre todo, una reputación intachable”. En el programa, los conductores le plantearon a Barreno que el retrato apuntaba a él.
Barreno viene diciendo que quiere ser candidato desde el día después de la elección de 2023, cuando salió segundo con el 19,18%, casi veinte puntos detrás de Marcos Castro, en una contienda en la que, según recordó, “hubo cinco ofertas del peronismo”. Explicó esa insistencia desde su origen gremial: “Para querer ser candidato tenés que decirlo, tenés que querer serlo”.
Si no hay síntesis, enumeró los mecanismos posibles: interna cerrada, congreso o una interna abierta en la que pueda votar “cualquier persona que esté afiliada a nuestro partido o a otro partido”. También dijo que estará “en el lugar también que nos requieran”, aunque enseguida ratificó “la voluntad de seguir para ese proyecto local”.
El transporte público fue el primer eje de su campaña de 2023, y según Barreno esos problemas “todavía se siguen sosteniendo”. Habló de los barrios de la avenida Perón hacia afuera: Mi Bandera, Lavalle, 30 de Marzo, La Esperanza y los loteos, donde, de acuerdo con su cálculo, viven “más de 25.000 personas, un tercio aproximadamente” de Viedma.
“Quedan como en una especie de guetos, lamentablemente desintegrados absolutamente todos los fines de semana, cuando no tienen capacidad para poder movilizarse sin transporte público”, describió. Según su lectura, ese conglomerado “tiene vida propia, tiene un mundo comercial propio”, y hay que entenderlo así para generar empleo en los propios barrios.
Barreno también se refirió a la resistencia que esa integración despierta en el centro. Habló de “algunos vecinos notables, o que les gustaría llamarse así”, a los que no les gusta que los vecinos de los barrios lleguen al centro, y respondió con la rutina de la capital: “Todas las mañanas viene gente y se va también a sus barrios”.
El diagnóstico no vino acompañado de una propuesta concreta sobre el servicio. Barreno no detalló líneas, frecuencias ni tarifa, y cuando los conductores le preguntaron cómo sería la integración, llevó la respuesta a la identidad de los barrios antes que al colectivo.
El otro eje es el empleo privado en una ciudad que depende del Estado. “La quiero con empleo, con la jerarquización del empleo público, pero también con empleo privado”, sostuvo. Su diagnóstico sobre el área rural es que hoy la mayoría de las chacras están ocupadas, pero “no se genera valor agregado, no se genera empleo local”.

La propuesta es ampliar la superficie bajo riego para convertir a Viedma en generadora y distribuidora de alimentos de la Patagonia Norte, apoyada en “las ventajas logísticas por el puerto y por el ferrocarril”. Dijo que ya lo conversó en ámbitos provinciales y nacionales, sin precisar con quién.
La prioridad del empleo, admitió, se la marcaron los propios vecinos. Contó que llevó a los barrios FONAVI un plan de saneamiento que, según dijo, trabajó con Gabriel Katopodis, con financiamiento internacional, y que la respuesta fue que el problema era el trabajo: “El planteo que nosotros veníamos a hacer caía un poco más atrás”.
En el tramo final apuntó contra la gestión de Castro por las regalías hidrocarburíferas: “El intendente ni siquiera fue capaz de hacer una presentación en términos judiciales para poder reclamar la compensación a los municipios. Estuvo ahí, sentadito, callado, con la manito cruzada”. Y agregó: “Si hay algo que no venimos a hacer son negocios familiares”.
Cerró con una certeza que convive mal con la paciencia que había pedido minutos antes: “No les quepa ninguna duda de que vamos a hacer gobierno el 27”. Barreno ya dijo que quiere, que tiene quién lo banque y que acepta medirse en una interna abierta. Lo que no controla es el momento: si Soria y el resto del peronismo le ponen nombre a la descripción del lunes, o si la candidatura se define en las urnas internas.