por Redacción
La foto de Javier Milei rodeado de gobernadores en París puede leerse como una postal protocolar de la Argentina Week, pero detrás de la imagen hay bastante más. El Presidente decidió ponerse al frente de una negociación que hasta hace poco transitaba principalmente por el Congreso y que ahora tiene a las provincias como protagonistas: Presupuesto 2027, reforma electoral y, especialmente, el futuro de las PASO.
No es menor el cambio de escenario. El Gobierno que durante buena parte de su gestión mantuvo una relación áspera con los mandatarios provinciales ahora necesita mostrar diálogo, cercanía y capacidad de acuerdo. La presencia de 13 gobernadores en París le permitió a Milei exhibir una imagen de respaldo territorial, pero también dejó expuesta una necesidad concreta de la Casa Rosada: conseguir votos en el Congreso para sostener su agenda política.

Milei agradeció a los gobernadores por el respaldo al rumbo económico y destacó el papel de las provincias en sectores como energía, minería y agroindustria. El encuentro fue presentado oficialmente en términos de federalismo y atracción de inversiones, pero la agenda política que rodeó la reunión fue evidente.
“Más allá de las diferencias o matices que podamos tener, es relevante la mirada común que tenemos sobre el futuro de la Argentina”, planteó el Presidente durante el encuentro, según reconstrucciones periodísticas. La frase resume el nuevo tono de la Casa Rosada: ya no se trata solamente de pedir acompañamiento a las provincias, sino de construir una relación política capaz de sostener al Gobierno en una etapa más exigente.
La presencia de Diego Santilli resulta central en ese giro. El jefe de Gabinete mantuvo previamente reuniones con los mandatarios y quedó a cargo de una negociación que excede el vínculo institucional: el oficialismo busca ordenar apoyos para el Presupuesto 2027 y conseguir consenso para modificar el régimen electoral.

El problema para Milei es que la foto no equivale a un acuerdo. Los gobernadores pueden compartir determinados aspectos del rumbo económico, acompañar proyectos puntuales o mantener un vínculo fluido con la Casa Rosada y, al mismo tiempo, negociar por separado las condiciones de cada provincia. El propio oficialismo admite que todavía debe construir los acuerdos electorales territorio por territorio.
La discusión sobre las PASO es, en ese sentido, una prueba del nuevo vínculo. La Casa Rosada busca eliminarlas o, como alternativa, avanzar con su suspensión para 2027. Para lograrlo necesita votos legislativos que, en buena medida, están vinculados a los gobernadores que participaron de la cumbre parisina.
Por eso el viaje tiene una doble lectura. Mientras Milei busca mostrar hacia afuera una Argentina capaz de atraer inversiones y una dirigencia provincial alineada detrás de determinadas políticas, hacia adentro utiliza el encuentro para empezar a ordenar el mapa político que necesitará durante los próximos meses. El Presupuesto y la reforma electoral son los primeros grandes exámenes de esa relación.
La novedad política no está solamente en quiénes aparecen en la fotografía, sino en el cambio de método. La Casa Rosada entendió que para avanzar necesita gobernadores con capacidad de influir sobre diputados y senadores. Y los mandatarios, a su vez, tienen incentivos para sostener canales abiertos con un Gobierno nacional que todavía concentra recursos, decisiones económicas y buena parte de la agenda política.
En ese intercambio aparece la discusión de fondo sobre 2027. La Libertad Avanza busca transformar la actual red de acuerdos legislativos en una estructura electoral más amplia, pero todavía no está definido qué gobernadores competirán junto al oficialismo, cuáles mantendrán acuerdos propios y cuáles preferirán preservar distancia. La foto parisina muestra cercanía política; no necesariamente una alianza electoral cerrada.
Así, la escena de París puede terminar siendo más importante por lo que habilita que por lo que formalmente resolvió. Milei necesitaba mostrar que puede sentarse con los gobernadores y hablar de igual a igual. Los gobernadores necesitan mantener abierta la negociación con la Nación. Y Santilli tiene ahora la tarea de convertir esa fotografía en votos, acuerdos y una arquitectura política que llegue hasta 2027.