por Redacción
El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, volvió a pronunciar un fuerte mensaje sobre la situación social y política de la Argentina durante la misa de cierre de la Peregrinación a Luján. Sin mencionar directamente a Javier Milei, cuestionó la intolerancia, las descalificaciones y la violencia en el debate público y reclamó una mayor atención sobre los sectores más vulnerables.
“Las heridas de la descalificación, de la intolerancia, de la violencia física y verbal supuran y parece que se está infectando el corazón del pueblo”, sostuvo García Cuerva durante su homilía. Sus palabras se produjeron en la antesala de la llegada del papa León XIV, prevista para noviembre, y profundizaron el diagnóstico que el arzobispo había planteado un día antes en la Catedral Metropolitana.

El arzobispo llamó a reconstruir los vínculos sociales y pidió dejar de lado las agresiones hacia quienes piensan diferente. “Es tiempo de unirnos”, afirmó, y sostuvo que el desafío es convertirse en “artesanos de la fraternidad”.
En ese marco, García Cuerva enumeró a los sectores que, según su planteo, requieren una mayor atención: los abuelos, las personas con discapacidad y sus familias, quienes no tienen trabajo, las personas en situación de calle y los jóvenes atravesados por las adicciones.
El mensaje retomó además el diagnóstico que había realizado el sábado, cuando anticipó que León XIV llegará a una Argentina “herida” y dividida por la denominada grieta. El arzobispo señaló entonces que la descalificación y la intolerancia forman parte del escenario político y social actual.
Durante su homilía, García Cuerva también reivindicó las preocupaciones del Papa respecto del hambre, la educación y la situación de los adultos mayores. Su mensaje puso nuevamente en primer plano las demandas sociales en un momento en que el Gobierno nacional sostiene una agenda de ajuste y reducción del gasto público.
La referencia a las personas con discapacidad adquiere además particular relevancia de cara a la visita papal: León XIV tiene previsto visitar el Pequeño Cottolengo Don Orione de Claypole el 9 de noviembre, una institución que asiste a personas con discapacidad.
La visita del Papa se desarrollará entre el 8 y el 11 de noviembre e incluirá un encuentro con Javier Milei en la Casa Rosada, una misa en Buenos Aires, actividades con trabajadores y representantes religiosos y una visita a Córdoba.
El mensaje de García Cuerva agrega así un componente político a la previa de la llegada del Pontífice, aunque el arzobispo evitó mencionar directamente al Presidente. Sus críticas se concentraron en la necesidad de reducir la confrontación y atender la situación de quienes atraviesan mayores dificultades.
“Si la Virgen de Luján nos abraza, es imposible mirar al otro con desprecio, porque el otro es mi hermano”, expresó García Cuerva, en una homilía que volvió a colocar a la Iglesia frente al debate sobre la situación social y política del país.