07/10/2026 - Edición Nº2863

Río Negro

infraestructura y petróleo

Vaca Muerta llega al mar: las monoboyas ya están en Río Negro y crece la apuesta exportadora

Las dos estructuras de 272 toneladas ya arribaron a San Antonio Este y serán instaladas frente a Punta Colorada. El sistema permitirá cargar buques de hasta dos millones de barriles, mientras Río Negro se convierte en una pieza clave de la salida del crudo argentino al mundo.


por Redacción


Las dos monoboyas que formarán parte de la futura terminal petrolera de Punta Colorada ya están en Río Negro. Las estructuras, de 272 toneladas cada una, llegaron al Puerto de San Antonio Este después de un extenso viaje desde Emiratos Árabes Unidos y representan uno de los componentes centrales del proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS).

La llegada de estas gigantescas estructuras marca un nuevo paso en la transformación de la costa rionegrina en uno de los principales puntos de salida del petróleo producido en Vaca Muerta. El proyecto apunta a que grandes buques petroleros puedan cargar crudo directamente en el Golfo San Matías, sin depender de una terminal portuaria convencional.

La escala de la obra también abre una discusión que excede la ingeniería: Río Negro se incorpora de lleno a la estrategia exportadora de Vaca Muerta, pero el desafío será determinar cuánto de esa actividad se traducirá en infraestructura, empleo, proveedores y desarrollo permanente para la provincia y cuánto quedará concentrado en la cadena energética y en los grandes actores del negocio.
 

Monoboyas de 272 toneladas para sacar Vaca Muerta al mundo

Las estructuras fueron fabricadas en Emiratos Árabes Unidos por la compañía neerlandesa Bluewater y viajaron hacia la Argentina a bordo del Jumbo Javelin, un buque de bandera neerlandesa de 144 metros de eslora equipado con dos grúas capaces de levantar hasta 900 toneladas cada una.

Cada monoboya tiene 15,3 metros de diámetro y utiliza tecnología CALM, un sistema diseñado para operaciones petroleras offshore que permite amarrar los buques tanque en el mar y realizar la carga de crudo.

Una vez completado el montaje, las dos estructuras serán instaladas aproximadamente a siete kilómetros de la costa del Golfo San Matías. Cada una estará fijada al lecho marino mediante seis anclas de gran capacidad.

El sistema estará conectado con el oleoducto mediante cañerías flexibles y estructuras submarinas denominadas PLEM, que funcionarán como puntos de conexión entre el ducto terrestre y las instalaciones marítimas.


 

Un salto exportador que también pone a prueba a Río Negro

La infraestructura permitirá recibir buques VLCC, capaces de transportar hasta dos millones de barriles de petróleo por viaje. El objetivo es aumentar considerablemente la capacidad de evacuación de Vaca Muerta y facilitar el acceso del crudo argentino a mercados internacionales.

El dato permite dimensionar la apuesta: ya no se trata solamente de transportar petróleo desde Neuquén hacia la costa, sino de construir una infraestructura pensada para una escala exportadora mucho mayor.

Mientras tanto, el tramo terrestre del proyecto continúa avanzando en Río Negro. El sistema tendrá uno de sus puntos de partida en Allen y recorrerá el territorio provincial hasta alcanzar la costa atlántica.

La conexión entre el oleoducto y el tramo marítimo se realiza mediante perforación horizontal dirigida, una técnica que permite atravesar la playa y el fondo marino sin abrir una zanja en superficie. El ducto emergerá bajo el agua a unos 700-750 metros de la costa y continuará hacia las estructuras submarinas.

Pero la magnitud económica del proyecto también obliga a mirar el otro lado de la ecuación. La incorporación de Río Negro al circuito exportador de Vaca Muerta supone oportunidades en materia de actividad económica, servicios y empleo, pero también coloca a la costa provincial frente a una infraestructura petrolera de enorme escala.
 

El Golfo San Matías, entre la oportunidad económica y el desafío ambiental

Las monoboyas son una pieza central de una obra que busca convertir a Punta Colorada en una plataforma estratégica para la exportación de petróleo. El desafío para la provincia será acompañar ese crecimiento con controles, infraestructura y mecanismos que permitan que el impacto económico no quede limitado al movimiento del crudo.

La llegada de las estructuras también vuelve más concreta una transformación que durante años estuvo planteada en planos, anuncios y proyectos: el Golfo San Matías se prepara para recibir operaciones vinculadas a algunos de los buques petroleros más grandes del mercado.

El proyecto VMOS promete destrabar uno de los principales límites que enfrenta Vaca Muerta: la capacidad para transportar y exportar mayores volúmenes de petróleo. Pero para Río Negro, el debate no termina cuando el primer VLCC comience a cargar crudo.

La discusión estará puesta también en qué recibe la provincia a cambio de convertirse en una pieza estratégica del negocio petrolero, cómo se distribuyen sus beneficios y qué controles acompañarán una operación que tendrá una incidencia directa sobre uno de los sectores más sensibles de la costa rionegrina.

Con las dos monoboyas ya en San Antonio Este, esa discusión dejó de ser una hipótesis de largo plazo. La infraestructura de Vaca Muerta ya llegó al mar y Río Negro empieza a ocupar un lugar central en la nueva ruta exportadora del petróleo argentino.