17/10/2026 - Edición Nº2873

Viedma

El PJ de Viedma apunta contra los tres gobiernos y busca volver al poder

10:56 |En el Día de la Lealtad, el peronismo viedmense reunió a dirigentes históricos, legisladores y jóvenes militantes. Hubo críticas a Javier Milei, Alberto Weretilneck y Marcos Castro, pero también un llamado a la autocrítica y a reconstruir una alternativa electoral en los tres niveles de gobierno.



El Partido Justicialista de Viedma conmemoró el Día de la Lealtad con un acto en su Unidad Básica, atravesado por la reivindicación de la historia peronista, los cuestionamientos a los oficialismos y una convocatoria a reorganizar el movimiento de cara a los próximos desafíos electorales. A 81 años de la movilización del 17 de octubre de 1945, la dirigencia local buscó transformar la memoria histórica en una señal política hacia el presente.

La actividad fue organizada por las Unidades Básicas Tres Banderas, La Abanderada del Pueblo y No Me Olvides, junto con Acción Peronista Viedma y la Juventud Peronista. La convocatoria reunió a referentes históricos, militantes y jóvenes, en una jornada que tuvo como uno de sus momentos centrales el reconocimiento a quienes sostuvieron la identidad del movimiento durante décadas.

Entre los oradores estuvieron el legislador José Luis Berros, el exlegislador Pablo Barreno y la dirigente Verónica Lastra. Las intervenciones coincidieron en la necesidad de fortalecer la unidad y recuperar la iniciativa política, con cuestionamientos a los gobiernos nacional, provincial y municipal. El mensaje también incluyó una admisión de las dificultades propias: el peronismo necesita revisar sus errores, recuperar presencia territorial y volver a construir confianza social si pretende disputar nuevamente el poder.
 

El peronismo de Viedma apuntó contra Milei, Weretilneck y Castro

Las críticas al Gobierno nacional estuvieron centradas en el ajuste económico y sus consecuencias sobre las condiciones de vida de los trabajadores y los sectores más vulnerables. Para el peronismo local, la conmemoración del 17 de octubre debía servir no sólo para reivindicar las conquistas históricas del movimiento, sino también para discutir el rumbo del país y las respuestas políticas frente al deterioro social.

En el plano provincial, los cuestionamientos apuntaron contra la administración de Alberto Weretilneck, a la que los dirigentes señalaron por su alineamiento con las medidas nacionales y por considerar insuficientes sus respuestas a las demandas de los trabajadores. El planteo se inscribe en una disputa más amplia por la representación del electorado rionegrino, en un escenario donde el peronismo busca recuperar protagonismo frente a un oficialismo provincial que conserva su estructura de poder.

La gestión municipal de Marcos Castro también quedó dentro del radio de las críticas. Los dirigentes cuestionaron la falta de un rumbo claro frente a la pobreza y las necesidades de los sectores postergados de Viedma. La coincidencia contra los tres niveles de gobierno funcionó como un punto de partida para construir un discurso opositor común, aunque el desafío será convertir esa posición en propuestas concretas y en una alternativa capaz de disputar electoralmente el municipio, la provincia y la Nación.
 

La autocrítica, una condición para reconstruir la alternativa

La jornada no estuvo dedicada exclusivamente a señalar responsabilidades ajenas. Entre los ejes del encuentro apareció la necesidad de que el propio peronismo revise sus prácticas, reconozca los errores cometidos y recupere la capacidad de escuchar a una sociedad que modificó sus demandas y sus expectativas políticas.

El diagnóstico planteado por los participantes puso el foco en la pérdida de cercanía con los barrios y en la necesidad de reconstruir vínculos con trabajadores, organizaciones sociales, sindicatos y sectores que históricamente formaron parte de la base electoral del movimiento. La recuperación de esa presencia territorial aparece como una condición central para superar las dificultades y volver a ofrecer una propuesta que tenga respaldo más allá de la militancia organizada.

La autocrítica también introduce una discusión sobre la forma de construir la unidad. No alcanza con reunir a distintos sectores bajo una misma consigna si no existe una agenda compartida, una estrategia política y un programa que responda a los problemas cotidianos. En ese sentido, el acto dejó planteada una tensión conocida dentro del justicialismo: la necesidad de cerrar filas frente a los oficialismos sin postergar el debate sobre los liderazgos, las responsabilidades y el rumbo que deberá adoptar una eventual reconstrucción.
 

Unidad, juventud y territorio: la apuesta para volver a gobernar

Uno de los aspectos destacados del encuentro fue la presencia de jóvenes militantes junto a referentes históricos del peronismo viedmense. El reconocimiento a los viejos compañeros buscó enlazar la experiencia acumulada con una nueva generación que se incorpora a la actividad política, en un intento por sostener la identidad partidaria y proyectarla hacia el futuro.

La convocatoria también reivindicó la necesidad de recuperar las calles, los barrios, los sindicatos y las universidades como espacios de participación y construcción política. La apuesta consiste en reconstruir una relación cotidiana con la sociedad, en lugar de limitar la actividad partidaria a los actos conmemorativos o a los períodos previos a una elección. Para una fuerza que aspira a recuperar posiciones, la militancia territorial deberá traducirse en organización, propuestas y capacidad de respuesta.

El objetivo expresado fue recuperar los gobiernos municipal, provincial y nacional. La consigna sintetiza la ambición política del PJ local, pero también expone la dimensión del desafío: construir una alternativa unificada, superar las diferencias internas y recuperar credibilidad en un escenario de competencia electoral. A 81 años del 17 de octubre de 1945, el peronismo de Viedma volvió a invocar la lealtad como bandera y como compromiso de reconstrucción. La prueba será transformar esa convocatoria en una estrategia capaz de volver a gobernar.