por Redacción
El gobernador Alberto Weretilneck anunció que Río Negro firmará el 29 de octubre el traspaso de las rutas nacionales 22 y 151, un acuerdo con Vialidad Nacional que permitirá a la Provincia avanzar con las reparaciones más urgentes. El compromiso, anticipado durante la Cumbre Federal de Logística en Buenos Aires, abre una nueva etapa para dos corredores fundamentales para la producción, el transporte y la circulación regional.
El cronograma oficial prevé que los primeros trabajos comiencen hacia fines de noviembre. Sin embargo, el grueso de la inversión quedaría para una segunda etapa, condicionada a la llegada de financiamiento de Fonplata entre marzo y abril de 2027. Así, entre la firma del convenio y las obras de mayor alcance habrá varios meses en los que la respuesta provincial dependerá de los recursos disponibles y de la capacidad de atender los problemas más inmediatos.

El traspaso representa un avance en el reclamo provincial para intervenir sobre rutas nacionales deterioradas, pero también implica asumir nuevas obligaciones de mantenimiento y ejecución. La firma del acuerdo habilitará a Río Negro a actuar sobre ambos corredores, aunque no garantiza por sí misma que estén disponibles los recursos necesarios para una recuperación integral.
La diferencia entre las reparaciones iniciales y la inversión prevista para 2027 es uno de los puntos centrales del anuncio. Mientras los primeros trabajos apuntarían a resolver urgencias, las obras de mayor envergadura quedarían atadas al desembolso de financiamiento externo. El interrogante es cuánto podrá avanzar la Provincia durante ese período y qué sectores de las rutas tendrán prioridad.
El desafío financiero tampoco termina con el inicio de las obras. Río Negro deberá definir cómo sostener el mantenimiento posterior y afrontar intervenciones de largo plazo en corredores que requieren inversiones constantes. Sin un esquema de recursos estable, el traspaso corre el riesgo de convertirse en una transferencia de responsabilidades más rápida que la solución de los problemas viales.
Durante la Cumbre Federal de Logística, Weretilneck advirtió sobre las consecuencias del deterioro de la infraestructura vial y ferroviaria para la vida cotidiana y las economías regionales. El planteo expone una dificultad que excede a Río Negro: rutas estratégicas para el movimiento de cargas y pasajeros acumulan necesidades de inversión que no pueden resolverse únicamente con anuncios o intervenciones parciales.

La Ruta Nacional 22 es un corredor clave para conectar localidades del Alto Valle y facilitar el traslado de la producción regional. La Ruta 151, por su parte, resulta estratégica para la circulación entre el norte rionegrino, Neuquén y las áreas vinculadas con la actividad hidrocarburífera. En ambas, el estado de la calzada tiene consecuencias directas sobre la seguridad vial, los costos logísticos y los tiempos de traslado.
El acuerdo con Nación permitirá a la Provincia intervenir, pero también trasladará al ámbito rionegrino parte de la presión para responder por el estado de esas vías. La cuestión será determinar si el convenio incluye recursos suficientes y compromisos concretos para evitar que la administración provincial herede los problemas sin contar con herramientas financieras acordes.
La expectativa oficial es que el primer financiamiento importante de Fonplata llegue entre marzo y abril de 2027. Hasta entonces, la capacidad de ejecución dependerá de los fondos que la Provincia pueda destinar a las reparaciones iniciales y de las condiciones que establezca el acuerdo con Vialidad Nacional.
Ese calendario deja una pregunta central: qué volumen de obras podrá concretarse antes de que lleguen los recursos más importantes. Para evaluar el alcance real del traspaso será necesario conocer los trabajos priorizados, los montos comprometidos, los plazos de ejecución y las condiciones del financiamiento internacional.
La firma prevista para el 29 de octubre será, por lo tanto, un paso administrativo relevante, pero no el resultado final que esperan los usuarios de las rutas 22 y 151. La medida se evaluará por su capacidad para traducirse en mejoras verificables de la infraestructura, reducir los riesgos de circulación y garantizar un mantenimiento sostenido, más allá de los anuncios y de los plazos financieros previstos.