por Redacción
La disputa por las Islas Malvinas suma tensión diplomática y comercial. El Reino Unido analiza bloquear el ingreso de Argentina a organismos internacionales como represalia por las sanciones anunciadas por el gobierno de Javier Milei contra empresas vinculadas al proyecto petrolero Sea Lion, en el Atlántico Sur.
En paralelo, el embajador británico en Chile, David Concar, visitó Punta Arenas para avanzar en la cooperación logística, antártica y militar. La iniciativa coincide con la consolidación de una ruta marítima para abastecer a los habitantes de las islas.

Representantes del Foreign Office cuestionaron la política argentina y calificaron al país como un «socio no confiable». La advertencia podría traducirse en una oposición británica al ingreso argentino a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
La diputada conservadora Wendy Morton también reclamó al gobierno laborista de Andy Burnham que se prepare para rechazar la candidatura argentina al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP). «Se prepare para oponerse a la solicitud argentina [...] si continúan las amenazas sobre las islas», planteó.

El bloque comercial reúne a 12 países, entre ellos Chile, Japón, Canadá, Australia y Reino Unido. La Argentina presentó su solicitud de adhesión en junio y busca acceder a beneficios arancelarios. Según datos oficiales citados en la información original, sus exportaciones a los integrantes del tratado superaron los 16.000 millones de dólares en 2025.
El canciller británico, Ed Miliband, también cuestionó las sanciones contra las petroleras. «Lo que están haciendo es inaceptable», afirmó. El conflicto enfrenta la política argentina sobre la explotación de recursos en el Atlántico Sur con la postura británica, que considera legítima esa actividad.
Durante su visita a Punta Arenas, Concar se reunió con el alcalde Claudio Radonich para abordar la cooperación antártica, la logística y las oportunidades comerciales. La ruta entre esa ciudad y Puerto Argentino prevé transportar alimentos, materiales de construcción, maquinaria y otros insumos desde diciembre, mediante el buque chileno Danstar, con una capacidad de carga informada de 1.400 toneladas.
Radonich defendió la iniciativa por su potencial económico: «Lo que estamos haciendo es generar una alternativa comercial como la que hoy existe con Uruguay, orientada al abastecimiento de las familias que viven en las islas». Concar, por su parte, destacó el diálogo sobre cooperación antártica y entre las armadas británica y chilena, un vínculo que suma relevancia geopolítica en el extremo sur.