por Redacción
La polémica por la instalación de La Saladita en Viedma sumó nuevos cuestionamientos del sector comercial. Daniel Jerez, presidente de la Cámara de Comercio de Patagones, estimó que la feria pudo haber generado ventas por entre $400 y $500 millones durante el último fin de semana, aunque aclaró que se trata de un cálculo personal y no de cifras oficiales.
El dirigente participó de una reunión convocada por la Cámara de Comercio de Viedma, encabezada por Eric Solís, de la que formaron parte alrededor de 60 comerciantes de distintos rubros. Allí resolvieron solicitar una reunión con las autoridades municipales para discutir las condiciones en las que podrán realizarse futuras ediciones. “Se decidió hacer una reunión con el municipio, no por lo que pasó, sino por lo que va a pasar”, explicó Jerez.

La estimación económica se convirtió en uno de los principales argumentos del reclamo comercial. Jerez sostuvo que la concurrencia y la cantidad de puestos instalados permiten dimensionar el movimiento que habría generado la feria, aunque reconoció que no cuenta con datos precisos sobre las ventas. “Yo estimo que ahí ha habido una facturación de 400, 500 millones de pesos”, afirmó.
El dirigente también planteó interrogantes sobre cuánto dinero ingresó a las arcas municipales y cuánto recibió el club Sol de Mayo por facilitar sus instalaciones. Según señaló, es necesario conocer qué parte de la actividad quedó en la economía local y qué proporción terminó en manos de vendedores provenientes de otras ciudades. “El grueso vino de afuera”, sostuvo, aunque reconoció que también pudo haber participado feriantes locales.
La discusión, además, se trasladó a las condiciones de competencia entre los puestos itinerantes y los comercios establecidos. Jerez enumeró los costos que afrontan los negocios durante todo el año y que, según su planteo, generan diferencias frente a vendedores que llegan con grandes volúmenes de mercadería. “Tenés sueldos, alquileres, cargas sociales, luz, hay un montón de gastos”, señaló.
Jerez reconoció que los consumidores encuentran motivos para comprar en este tipo de ferias por los precios y la variedad de productos. “Uno se pone del lado del consumidor y el consumidor tiene razón, va a comprar”, admitió. Sin embargo, advirtió sobre el impacto que estas modalidades podrían tener en los negocios locales y reclamó que se investiguen las condiciones de comercialización, sin afirmar que se hayan comprobado irregularidades en La Saladita.
Uno de los puntos que pidió aclarar es el cumplimiento de las obligaciones tributarias. El titular de la Cámara de Comercio de Patagones aseguró que los distribuidores que ingresan mercadería a Viedma pagan una tasa del 1,20% sobre el valor de los productos introducidos. Por eso, preguntó si los feriantes afrontaron las mismas exigencias. “No sé, porque nadie sabe nada”, respondió al ser consultado sobre ese aspecto.
El dirigente reclamó que el municipio informe cuánto recaudó, qué controles realizó y qué montos fueron declarados por los participantes. Incluso contempló la posibilidad de que los datos oficiales modifiquen la postura inicial de los comerciantes. “Posiblemente nos tapen la boca y digan: ‘Sí, el municipio recaudó 50 millones de pesos’. Y bueno, listo, violín en bolsa y habrá que seguir buscándole la manera”, expresó.
Jerez también defendió a Eric Solís frente a las críticas que recibió por su participación en el reclamo. Sostuvo que el presidente de la Cámara de Comercio de Viedma representa a una entidad que nuclea a unos 280 comercios y que las decisiones sobre la autorización de las ferias corresponden a las autoridades municipales. “La determinación no la tiene que tomar la Cámara de Comercio, el municipio tiene que tomar parte”, afirmó.
El planteo también alcanza a Carmen de Patagones, donde Jerez reclamó mayor organización de las ferias y cuestionó la falta de información sobre quiénes participan, de dónde provienen y qué productos venden. “La Cámara no está en contra de la feria”, aclaró, aunque insistió en la necesidad de contar con reglas claras y controles que alcancen a todos los vendedores.
La preocupación aumentó ante la posibilidad de que La Saladita regrese a Viedma durante noviembre, una alternativa que, según Jerez, fue mencionada en la reunión de comerciantes. “Es dinero que se va de la localidad, gente que perderá su trabajo, porque ahora dijeron que el mes que viene vuelven”, advirtió. Por ahora, el sector espera una reunión con el intendente Marcos Castro, con la posibilidad de sumar al jefe comunal de Patagones, Ricardo Marino, para obtener precisiones sobre la recaudación del evento y las condiciones para futuras ediciones.