28/10/2026 - Edición Nº2884

Viedma

Falta de obras

Viedma bajo el agua: 28 milímetros en media hora y un sistema que volvió a quedar en evidencia

La tormenta del pasado martes provocó anegamientos en distintos sectores de la ciudad y volvió a exponer las dificultades para evacuar el agua. Mientras el Municipio destacó el funcionamiento de las estaciones de bombeo, las calles dejaron otra imagen y reabrieron el interrogante sobre la capacidad de la infraestructura pluvial.


por Redacción


Viedma recibió el martes por la tarde una fuerte descarga de lluvia: 28 milímetros concentrados en unos 40 minutos, con granizo y actividad eléctrica. El temporal provocó acumulaciones de agua en calles del centro y en distintos barrios, donde los vecinos volvieron a encontrarse con dificultades para circular y esperar a que el agua escurriera.

La tormenta llegó pocos días después de que funcionarios municipales participaran de una jornada sobre el fenómeno de El Niño y la necesidad de fortalecer la prevención frente a posibles contingencias climáticas. Sin embargo, cuando la lluvia cayó con intensidad, la respuesta de la ciudad volvió a quedar bajo discusión.

Desde el Municipio se informó que algunas estaciones de bombeo debieron ponerse en funcionamiento y que hacia las 17 el agua drenaba con normalidad. Pero el parte oficial dejó una pregunta incómoda: si el sistema respondió como debía, ¿por qué hubo calles y sectores barriales anegados? El funcionamiento de los equipos no alcanza, por sí solo, para despejar las dudas sobre la capacidad general de los desagües.



 

Las calles mostraron otra cara del temporal

Los anegamientos se registraron en distintos puntos del radio céntrico, entre ellos las esquinas de Dorrego y Brown, Las Heras y Contín, y 7 de Marzo y Urquiza. También hubo complicaciones en los barrios Los Fresnos, Esperanza y 9 de Julio.

El episodio dejó en evidencia que el problema no se limita a la cantidad de lluvia caída, sino también a la velocidad con la que el agua puede ser evacuada. En una ciudad con escasa pendiente en numerosos sectores, la acumulación puede complicar la circulación y afectar la vida cotidiana incluso cuando las precipitaciones pierden intensidad.

Que el agua haya comenzado a bajar con el correr de los minutos fue una señal de alivio, pero no una respuesta definitiva sobre el estado de la infraestructura. La discusión de fondo pasa por saber si el sistema tiene capacidad suficiente para afrontar precipitaciones intensas y qué obras hacen falta para reducir los anegamientos recurrentes.



 

El Niño estaba en agenda, pero la prevención quedó en discusión

El temporal ocurrió pocos días después de una jornada informativa organizada por el Gobierno provincial junto con la Autoridad Interjurisdiccional de las Cuencas (AIC), en la que se analizaron los posibles efectos de El Niño y la necesidad de mejorar los mecanismos de prevención. Por Viedma participaron el secretario de Servicios, Espacio Público y Ambiente, Juan Ignacio Casadei, y el subsecretario de Protección Ciudadana, Norberto Domínguez.

El encuentro había puesto sobre la mesa la preparación ante escenarios meteorológicos exigentes. La tormenta del martes volvió ese debate mucho más concreto: no bastaba con conocer los pronósticos o activar equipos durante la emergencia; también resultaba necesario evaluar qué tan preparada estaba la ciudad para evacuar el agua en un período breve.

Viedma ya tenía antecedentes. En marzo, una lluvia que superó los 60 milímetros en pocas horas provocó anegamientos en distintos sectores. En aquella oportunidad, el nivel del río Negro y las condiciones para el drenaje también incidieron en la evacuación del agua. La repetición de episodios similares volvió a poner en primer plano las limitaciones que enfrenta la infraestructura urbana.
 

Bombas en funcionamiento, pero una deuda que sigue abierta

La Municipalidad destacó el trabajo de las estaciones de bombeo y de las cuadrillas, pero la discusión no debería agotarse en el operativo desplegado durante la tormenta. El mantenimiento de sumideros y conductos es indispensable, aunque también hace falta conocer si la red actual resulta suficiente frente a lluvias intensas y qué intervenciones serían necesarias para mejorarla.

La topografía de Viedma, la cercanía del río y las condiciones que pueden dificultar el escurrimiento explican parte del desafío. Pero son factores conocidos que deberían formar parte de una planificación sostenida, con obras, prioridades y plazos concretos. De lo contrario, cada temporal corre el riesgo de convertirse en una nueva explicación sobre por qué el agua tarda en irse.

El episodio del martes dejó así una contradicción difícil de esquivar: el Municipio informó que el sistema de evacuación funcionó y que el drenaje se normalizó, pero en distintos sectores hubo calles anegadas. La pregunta ya no es solamente cuánto llovió, sino qué necesita Viedma para que una tormenta intensa no vuelva a poner en evidencia los mismos problemas.