por Redacción
La celebración y los eventos organizados en el casino de Viedma quedaron en el centro de un conflicto laboral. Trabajadores de Emprendimientos Crown S.A. difundieron un duro comunicado en el que cuestionaron las prioridades de la empresa: mientras se destinan recursos a fiestas y actividades recreativas, aseguran que sus reclamos salariales y laborales continúan sin respuestas.
“Mientras la fiesta se lleva todas las luces, los trabajadores seguimos esperando respuestas”, expresaron los empleados, que manifestaron su malestar por la diferencia entre la imagen que el establecimiento proyecta hacia afuera y las dificultades económicas que atraviesa parte del personal.
El reclamo pone en discusión el rumbo del negocio y el lugar que ocupa la actividad recreativa dentro del casino. Los trabajadores cuestionaron si la empresa prioriza sostener la actividad tradicional de la sala de juegos o avanzar hacia una propuesta cada vez más cercana a la de un boliche, mientras siguen pendientes demandas de quienes mantienen el funcionamiento cotidiano del establecimiento.
“Para quienes trabajamos todos los días en la sala, esta situación se siente como una burla”, señalaron en el comunicado. También describieron como indignante observar celebraciones y una imagen de derroche mientras algunos compañeros, según indicaron, hacen malabares para llegar a fin de mes.
Los empleados reclamaron una recomposición salarial que les permita recuperar poder adquisitivo, mejores condiciones de trabajo y mayor reconocimiento por las tareas que realizan. Sostuvieron que detrás de cada máquina y cada turno hay personal que sostiene la actividad y que espera ingresos acordes con la realidad económica.
“Detrás de cada máquina, cada turno y cada jornada hay trabajadores que sostienen la actividad”, remarcaron. En ese sentido, exigieron salarios acordes, respeto y respuestas concretas a las demandas que vienen planteando.
La proximidad de un nuevo aniversario del establecimiento profundizó las críticas sobre el destino de los recursos. Para los trabajadores, el problema no es la organización de eventos en sí misma, sino que esas actividades convivan con reclamos que, afirman, siguen sin resolución.

El comunicado también incluyó denuncias de presunto hostigamiento y persecución laboral. Algunos empleados aseguraron que atraviesan un clima de temor y reclamaron condiciones que les permitan desarrollar sus tareas sin presiones.
Las acusaciones sumaron otro frente al conflicto, que ya no se limita a la discusión salarial. Los trabajadores reclamaron que se atiendan las situaciones denunciadas y que existan respuestas de los organismos con competencia para intervenir en cuestiones laborales.
Además, cuestionaron la actuación del sindicato ALEARA y reclamaron mayor respaldo de la representación gremial. “¿Dónde están el respaldo gremial de ALEARA y las respuestas de los organismos provinciales que deben intervenir en estas cuestiones?”, plantearon.
Hasta el momento, el comunicado refleja la posición de los empleados y sus cuestionamientos a la empresa, al gremio y a las autoridades. Las denuncias de hostigamiento, por su parte, deberán ser evaluadas por las instancias correspondientes.
Los trabajadores aclararon que no se oponen a la realización de fiestas ni de eventos en el casino. Su cuestionamiento, insistieron, apunta a las prioridades empresariales y a la falta de respuestas frente a las condiciones laborales que denuncian.
“No cuestionamos que se realicen eventos. Cuestionamos las prioridades, la falta de respuestas y el contraste entre la imagen que se exhibe hacia afuera y la realidad laboral que vivimos puertas adentro”, expresaron.
El cierre del comunicado sintetizó el reclamo con una frase dirigida a la empresa, al sindicato y a las autoridades: “No somos parte de la decoración. Somos trabajadores”.
Con ese mensaje, los empleados exigieron trabajar con dignidad, sin miedo ni hostigamiento, y reclamaron que los distintos actores involucrados asuman responsabilidades. El conflicto deja planteada una disputa que excede los festejos: el contraste entre la imagen pública del casino y las condiciones laborales que sus trabajadores aseguran atravesar.