30/10/2026 - Edición Nº2886

Nacional

Economía

La inversión cayó 5,2% y los anuncios del RIGI todavía no se reflejan en la economía real

La inversión acumuló una baja del 7,6% entre enero y septiembre, pese a los millonarios proyectos que promociona el Gobierno. El derrumbe de los equipos importados arrastró el indicador, mientras la construcción mostró una mejora parcial. El estudio de Orlando Ferreres no prevé una recuperación en lo que resta del año.


por Redacción


La inversión volvió a retroceder en septiembre y sumó otra señal de debilidad para la economía argentina. Según el relevamiento de Inversión Bruta Interna Mensual elaborado por el estudio de Orlando Ferreres, el indicador cayó un 5,2% interanual y acumuló una contracción del 7,6% en los primeros nueve meses de 2026. En dólares, el monto invertido durante septiembre fue estimado en US$ 8.540 millones.

El resultado contrasta con la estrategia de comunicación del gobierno de Javier Milei, que presenta grandes proyectos de inversión como uno de los pilares de su programa económico. Buena parte de esos anuncios está vinculada al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), aunque los montos comprometidos a varios años no implican que el dinero se desembolse de inmediato ni que impacte en los indicadores mensuales.
 

El RIGI promete inversiones, pero el desembolso lleva tiempo

Uno de los casos recientes es la expansión del Proyecto Fénix, de Rio Tinto, en Catamarca. De acuerdo con información difundida por la Presidencia, la iniciativa supera los US$ 530 millones, de los cuales US$ 251 millones fueron aprobados dentro del RIGI. Sin embargo, la ejecución de estos proyectos se distribuye en distintas etapas y no se traduce automáticamente en un aumento inmediato de la inversión productiva.

La diferencia entre los anuncios y los desembolsos efectivos expone uno de los desafíos del plan económico: convertir los compromisos de largo plazo en actividad concreta, empleo y mayor capacidad productiva. Mientras el Gobierno busca mostrar el interés empresario por sectores estratégicos, los datos disponibles todavía no reflejan una recuperación general de la inversión.

El comportamiento de septiembre también muestra que no todos los rubros evolucionan de la misma manera. La mejora de la construcción aportó una señal positiva, pero no alcanzó para compensar el retroceso del equipamiento, especialmente el importado, que tuvo la caída más pronunciada.



 

Los equipos importados arrastraron la inversión

La inversión en equipos cayó un 12,3% interanual durante septiembre. El descenso fue del 3,8% en los bienes de origen nacional y del 17,2% en los importados. En el acumulado de los primeros nueve meses del año, el rubro de equipamiento registró una contracción del 11,5%.

La construcción, en cambio, creció un 4,5% interanual y volvió a terreno positivo después de cinco meses consecutivos de retrocesos. La mejora, sin embargo, no alcanza para revertir el balance anual: entre enero y septiembre, la actividad acumuló una caída del 2,6%.

El repunte de la construcción aparece así como un alivio parcial dentro de un panorama todavía desfavorable. La debilidad del equipamiento productivo limita el resultado general y deja en evidencia que la recuperación no se consolida de manera homogénea entre los distintos componentes de la inversión.
 

Sin señales de recuperación para el cierre del año

La evolución de la inversión preocupa porque el Gobierno necesita que el capital productivo acompañe la estabilización macroeconómica y contribuya a impulsar la actividad. En un escenario de consumo debilitado y crédito que no logra consolidar una reactivación, la inversión constituye una de las vías para ampliar la producción y sostener el crecimiento.

El retroceso del indicador se suma a otras señales de fragilidad económica, entre ellas la caída del consumo masivo y los diagnósticos privados sobre la evolución de la actividad. En ese contexto, los anuncios asociados al RIGI funcionan como una apuesta de mediano y largo plazo, pero no resuelven por sí mismos la falta de dinamismo que muestran las cifras actuales.

Las perspectivas de Ferreres tampoco anticipan un cambio inmediato. El estudio no identificó señales suficientes para esperar una recuperación de la inversión durante los últimos meses del año. A más largo plazo, la mejora de las condiciones macroeconómicas y el desarrollo de la minería y la energía podrían favorecer un repunte, aunque ese horizonte todavía no se traduce en una reversión de la tendencia.