por Redacción
El vertedero de Bariloche volvió al centro de los anuncios del gobierno de Río Negro cuando faltan apenas dos días para las elecciones de convencionales constituyentes. Alberto Weretilneck presentó junto al intendente Walter Cortés una iniciativa estimada en $1.400 millones para avanzar en el diseño de un sistema regional de residuos. La oportunidad política del anuncio resulta evidente: los oficialismos provincial y municipal compiten juntos en Estamos Haciendo Bariloche.
El alcance concreto de lo presentado, sin embargo, es más limitado que la promesa de una salida definitiva. El gobernador entregó una carta de la Agencia Francesa de Desarrollo que declaró elegible el financiamiento de los estudios necesarios para elaborar el proyecto. Todavía quedan por resolver cuestiones centrales, como la ubicación del sitio de disposición final, la infraestructura necesaria y los fondos para ejecutar las obras.
“Después de 30 años de promesas, de mentiras, de ideas que nunca se cumplieron, hoy vamos a dar una solución definitiva”, sostuvo el mandatario. La frase plantea una pregunta que el anuncio no despeja: qué responsabilidad le corresponde al propio Weretilneck en esa sucesión de respuestas pendientes, después de los años que lleva al frente de la Provincia y de su protagonismo en la política rionegrina.

El gobernador presentó el avance como un punto de quiebre, pero la documentación anunciada corresponde a una etapa previa a las obras. Que un financiamiento sea declarado elegible constituye un paso administrativo relevante; convertirlo en una solución definitiva requiere decisiones, recursos y ejecución. La distancia entre ambas instancias es especialmente importante frente a un reclamo ambiental que acumula décadas.
La presentación tampoco puede separarse de la elección del domingo 1 de noviembre. Weretilneck y Cortés respaldan la misma lista de candidatos a convencionales constituyentes, Estamos Haciendo Bariloche. Por eso, la fotografía conjunta y la promesa sobre el vertedero tienen un beneficio político directo para la alianza que reúne a sus respectivos oficialismos.

Cortés aprovechó el encuentro para destacar las celdas sanitarias y las tareas de separación de residuos impulsadas por el municipio. El gobernador, por su parte, sumó esta presentación a otros compromisos recientes en la ciudad, entre ellos la finalización de 155 viviendas del Procrear. La concentración de anuncios en la previa electoral refuerza el contraste entre la urgencia de la campaña y los tiempos de una respuesta que los vecinos esperan desde hace años.
El proyecto incluye a Dina Huapi, Pilcaniyeu y Comallo y contempla una planificación regional de la recolección, separación, tratamiento y disposición final de los residuos. Pero los $1.400 millones anunciados corresponden a los estudios: no equivalen a contar con el presupuesto completo para construir el sistema. La propia Provincia deberá impulsar las gestiones para financiar la infraestructura que surja de esa planificación.
Ese es el punto sobre el que Weretilneck deberá dar explicaciones después de las elecciones. La cifra y la presentación pública ya tienen impacto en la campaña; la solución ambiental todavía necesita ubicación, presupuesto y plazos verificables. Para un gobernador que cuestionó tres décadas de promesas incumplidas, el compromiso implica una responsabilidad concreta: demostrar que su anuncio tendrá un destino distinto.