02/11/2026 - Edición Nº2889

Viedma

elecciones en Bariloche

Weretilneck simula un fracaso de un triunfo con Cortés para maquillar su debilidad hacia 2027

00:08 |La alianza ganó con menos de veinte mil votos y media ciudad sin votar. El gobernador busca proyectar un respaldo que no consiguió medir con una lista propia.


por Luciano Barroso


Walter Cortés y Alberto Weretilneck ganaron las elecciones constituyentes de Bariloche, pero el tamaño del festejo merece una discusión. Presentar el resultado como una demostración arrolladora de poder exige dejar afuera demasiadas cosas: la escasa participación, la fragmentación opositora y la necesidad del gobernador de compartir una lista con el oficialismo municipal. La victoria existió. Lo que aparece sobreactuado es el intento de convertirla en una recuperación política de Weretilneck y en una señal de continuidad asegurada para 2027.

El escrutinio provisorio, con las 333 mesas contabilizadas, dejó a Estamos Haciendo Bariloche en el primer lugar con 19.994 votos y ocho de los quince convencionales. Fuerza Bariloche quedó segunda, con 9.465 sufragios y tres representantes; La Libertad Avanza terminó tercera, mientras que la izquierda y Seamos Futuro también consiguieron ingresar. Votaron 58.685 personas, aproximadamente el 51% del padrón. Casi la mitad de los electores habilitados quedó afuera de una elección que los oficialismos intentaron presentar como una gran batalla política.

Los números ponen un límite concreto al relato. Los casi veinte mil votos representan alrededor del 34% de quienes participaron y apenas el 17% del padrón completo. No alcanza con exhibir ocho bancas para borrar esa dimensión. Tampoco corresponde convertir automáticamente a todos los ausentes en opositores, pero mucho menos adjudicarse el respaldo de una ciudad cuando cerca de la mitad de sus electores no fue a votar. El oficialismo ganó entre quienes participaron; de allí a interpretar que Bariloche avaló masivamente a Cortés y Weretilneck hay una distancia considerable.
 

Weretilneck necesitó una alianza para mantenerse a flote

Para el gobernador, el resultado ofrece una foto útil y deja una debilidad sin resolver. Juntos Somos Río Negro no presentó una lista separada que permitiera medir su respaldo: integró una alianza con el intendente y ahora comparte la celebración. El movimiento fue eficaz para conseguir representación, pero también permitió evitar el riesgo de otra derrota con sello propio. Weretilneck puede arrogarse una parte del triunfo; lo que no puede demostrar es cuántos de esos votos habría conseguido sin Cortés.

Los antecedentes explican esa necesidad. En 2023, Cortés ganó la intendencia con alrededor del 19,6%, mientras que Arabela Carreras, entonces gobernadora y candidata de JSRN, quedó segunda con aproximadamente el 15,3%. En las legislativas nacionales de 2025, el partido provincial terminó tercero en Bariloche, detrás de Fuerza Patria y La Libertad Avanza. En senadores reunió unos 14.300 votos, frente a los más de 23.200 del peronismo que llevó en la lista a Martín Soria y en diputados a Adriana Serquis, residente de la ciudad andina. Bariloche venía mostrando límites claros para la fuerza de Weretilneck.

Con ese recorrido, una candidatura separada de JSRN corría el riesgo de protagonizar una de sus peores elecciones locales, incluso de quedar relegada por otras fuerzas. No hay manera de asegurar qué puesto habría ocupado, porque esa competencia no ocurrió, pero si ingresa en el análisis político de lo que significó esta elección. La decisión de confluir con Cortés evitó precisamente poner a prueba esa debilidad. El gobernador encontró una forma de mantenerse a flote y transformar un resultado compartido en una supuesta recuperación propia.

Allí puede hablarse de un fracaso político que el festejo pretende maquillar, porque Weretilneck sigue sin poder exhibir una recuperación autónoma de su partido en Bariloche. Necesitó al oficialismo municipal, sumó su estructura provincial y terminó celebrando menos de veinte mil votos. Ese caudal puede ser importante dentro de una elección fragmentada, pero no garantiza una victoria provincial. Quien pretenda utilizar a Bariloche como parámetro para 2027 tendrá que explicar cómo ampliará esa base cuando cambien la participación, las candidaturas y lo que se pone en juego.
 

Cortés ganó, pero sus polémicas también entran a la Convención

El intendente tampoco llega a este resultado con una gestión libre de cuestionamientos. Uno de los episodios más graves de la campaña fue el de Adrián Marcelo Grau, sexto candidato de la alianza oficialista, por las publicaciones atribuidas a su cuenta de Facebook con reivindicaciones de la última dictadura y de Jorge Rafael Videla. Cortés respondió que el candidato le había manifestado que su cuenta fue hackeada. Esa explicación no elimina la responsabilidad política de quienes lo incorporaron y sostuvieron en la lista.

La celebración después del triunfo. Foto Eugenia Neme.

Con los ocho lugares obtenidos por Estamos Haciendo Bariloche, Grau quedó entre los candidatos que ingresarían a la Convención según el reparto provisorio. La controversia, por lo tanto, no terminó con la campaña y se traslada al órgano encargado de reformar la Carta Orgánica. Cortés y Weretilneck deberán hacerse cargo de que su mayoría incluye a un candidato cuestionado por publicaciones de esa gravedad. Ganar una elección no vuelve irrelevante lo que se denunció antes de abrir las urnas.

También pesan las remuneraciones de la planta política. Como publicó REALPOLITIK, los recibos de agosto de 2026 mostraron funcionarios municipales con salarios brutos cercanos a los nueve millones de pesos. El dato resulta especialmente incómodo para una administración que planteó dificultades para afrontar salarios y aguinaldos. Los ingresos de sus funcionarios forman parte de las prioridades de gobierno y merecen una explicación, aun después de una victoria electoral.

A eso se suma el volumen de recursos destinados a comunicación. Un relevamiento de REALPOLITIK sobre boletines oficiales identificó $296,3 millones en pagos de publicidad y comunicación municipal, además de $1.730 millones en presupuestos y topes autorizados para contrataciones publicitarias del EMPROTUR.

La participación del gobierno provincial añadió otro aparato de gestión y difusión. Sin un consolidado documentado de ambas administraciones no corresponde inventar una cifra conjunta de pauta ni dividirla por los votos como si todo hubiera sido gasto electoral. La pregunta política, sin embargo, sigue siendo válida: ¿qué tan extraordinario fue conseguir menos de veinte mil sufragios con dos oficialismos unidos, sus estructuras movilizadas y una campaña acompañada por anuncios públicos? La desproporción entre el despliegue y el festejo merece ser señalada.

El vertedero fue el ejemplo más evidente. A dos días de votar, Weretilneck anunció una inversión prevista superior a los $1.400 millones para estudios de un sistema regional de gestión de residuos, con respaldo de la Agencia Francesa de Desarrollo, unos días santes obras por más de mil millones de pesos y terminación de casas del PROCREAR . En este sentido, las obras y los resultados todavía deberán llegar, pero en la campaña no alcanzó la promesa y solo menos de 20 mil vecinos que conviven con el problemale dieron un pequeño aval.
 

El peronismo tiene una oportunidad y una discusión pendiente

El segundo lugar del peronismo tampoco habilita una celebración sin autocrítica. Fuerza Bariloche con Andrea Galaverna quedó como principal oposición, pero otras expresiones encabezadas por Alejandro Ramos Mejía y Osvaldo Nemirovsci compitieron por separado. Esa dispersión muestra una tarea pendiente. Construir una alternativa requiere reunir sectores, acordar prioridades y ampliar la representación; sumar porcentajes sobre una planilla no asegura que los votantes acompañen después una candidatura común.

La discusión incluye a los sectores que respaldaron a Weretilneck en 2023 con Unen-Río Negro y hoy se ubican enfrente. Su incorporación a un frente opositor necesita una conversación política que vaya más allá de los lugares en las listas. El panperonismo puede ser diverso, pero necesita reglas y un proyecto compartido. Si cada negociación se reduce a reclamar cargos sin discutir representación, trabajo territorial y propuestas, la unidad volverá a quedar atrapada en las necesidades de sus dirigentes.

La Libertad Avanza, mientras tanto, volvió a terminar detrás del peronismo. La alianza encabezada por Martín Govetto, respaldada por Enzo Fullone e integrada también por el PRO, CREO y espacios locales, consiguió representación, pero no desplazó a Fuerza Bariloche del segundo puesto. El resultado marca un límite para la pretensión libertaria de convertirse en la alternativa principal de la ciudad. El respaldo nacional y el despliegue de campaña no alcanzaron para conseguirlo.

Bariloche dejó una mayoría oficialista en la Convención, una oposición fragmentada y casi la mitad del padrón sin participar. Cortés obtuvo una victoria, pero sus controversias siguen abiertas. Weretilneck consiguió una celebración compartida, aunque continúa sin demostrar cuánto vale electoralmente su propio partido en la ciudad. Puede intentar maquillar esa debilidad con discursos y fotografías, pero los 19.994 votos siguen siendo los mismos y no alcanza para sostenerse en el 2027.